En el único bastión que la UCR mantiene en la provincia, el peronismo puso en marcha -aunque en menor medida que el 14 y 23 de agosto- todo su arsenal movilizador para lograr restarle votos al radicalismo que gobierna Simoca sin interrupciones desde 2007. El objetivo fue restarle voluntades a la lista que encabezó el funcionario universitario Luis Sacca.

Como en la mayoría de los municipios, los simoqueños comenzaron a poblar las escuelas habilitadas luego de las 10. La lluvia y la casi nula presencia de ciudadanos en las calles trasformó por momentos a la ciudad del sulky en un pueblo fantasma. Pero a medida que promediaba la mañana, los vecinos desafiaron la intermitente llovizna y comenzaron a arribar a los establecimientos educativos. También empezaron a llegar los autos alquilados, financiados en su mayoría por el aparato peronista. La particularidad del municipio sureño fue resaltada por los votantes cada vez que LA GACETA conversaba con la gente. Porque en un bastión radical, Ricardo Alfonsín logró cosechar sólo el 14% de los votos, mientras que Cristina Fernández de Kirchner alcanzó el 78% de las voluntades en las elecciones primarias del 14 de agosto. Los comentarios sobre el corte de boleta fueron recurrentes entre los votantes. "Simoca es una ciudad muy particular. La mayoría aquí apoyamos a Luis González (actual intendente) que es radical, pero para presidente la gente se inclina por Cristina. Acuérdese lo que le digo", había pronosticado pasado el mediodía Juan Orellana, un jubilado de 72 años.

El ex intendente de Simoca, Miguel Paliza, estuvo al frente del aparato peronista en la ciudad. Paliza fue candidato por el Frente para la Victoria en las elecciones provinciales del 23 de agosto, pero no logró retomar el cargo de ocupó entre 2003 y 2007. La sede del PJ ubicada frente a la plaza principal registró un movimiento inusitado durante toda la jornada electoral. Los ciudadanos consultados insistían con el corte de boletas. "Aquí la mayoría de los radicales votan a Cristina", sostenía enfáticamente la simoqueña Carmen Herrera. Si bien no se registraron incidentes, en las escuelas Josefa Díaz y Normal Manuel Belgrano hubo quejas aisladas de fiscales peronistas y radicales por el corte que se registró en boletas de ambos partidos. A las 14, ya había sufragado casi la mitad de los electores simoqueños. Las parrillas humeantes de los tradicionales quinchos se trasladaron momentáneamente hacia las viviendas. La hora del almuerzo transformó en un páramo a la ciudad de los sulkys.