El programa nacional de producción de bioetanol de caña se puso en marcha en 2010 sin que las destilerías contaran con un sistema concreto de tratamiento de la vinaza, el principal efluente del proceso. Así, las empresas comenzaron a ensayar distintas alternativas para reducir el impacto ambiental del desecho industrial, con éxito relativo hasta la fecha.

"Los métodos que se venían proponiendo eran muy caros, de manera que hace un par de años comenzamos a investigar y a trabajar, y hoy hemos concluido nuestra planta de tratamiento de vinazas", adelantó a LA GACETA el empresario y deportista Miguel Reginato. El grupo Reginato inaugurará una planta piloto de tratamiento de vinaza el jueves, en un predio ubicado en Mario Bravo y Cuba, de nuestra ciudad. La organización se dedica a la investigación y al desarrollo de productos, y a la producción y exportación de placas para semirremolques de camiones, entre otras múltiples actividades.

La vinculación de Reginato con ex compañeros suyos de la práctica deportiva del rugby en Francia, relacionados con una organización denominada Aux de France, que busca el uso más eficiente posible del agua en el país galo, lo llevó a iniciar un período de investigación para tratar de quitarle los elementos nocivos a la vinaza.

"Nos imaginamos un escenario tan difícil como el de Tucumán respecto de la contaminación de la cuencas, con los residuos de las destilerías de alcohol o de la plantas citrícolas. Empezamos a desarrollar un sistema pensado en los pocos recursos de la industria azucarera, porque no hay que olvidarse que hasta hace dos años el precio del azúcar estaba muy deprimido y con expectativas muy complicadas. Hoy cambió absolutamente todo ese panorama, y las empresas tienen como objetivo trabajar con limpieza", comentó el empresario. En determinado punto de las investigaciones, Reginato tuvo que encarar el desafío de manera personal, con la asistencia de sus hijos Miguel y Andrés.

"Los resultados que tenemos son muy alentadores, porque hemos logrado recuperar un 75% de agua de la vinaza, con un tratamiento integral que es muy tucumano, que fue patentado en julio. El 25% restante puede ser utilizado para riego o para cubrir demandas industriales", amplió. Los ingenieros Agustín Mopty y Pedro Belló trabajan con el grupo Reginato en los detalles de la planta piloto, mientras que la cuestión ambiental recayó en Jorge Sol.

"Nos han alentado Alfredo Montalván, secretario de Medio Ambiente, y los ingenieros Eugenio Quaia y Marcelo Ruiz, de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), remarcó Reginato. Agregó que estos expertos están auditando cada uno de los 10 pasos en que se desarrolla el proceso de tratamiento del efluente. Al principio, la planta procesaba 16 litros de vinaza por hora, volumen que en la actualidad llega a 400 litros por hora. "Esperamos ahora unos equipos de Alemania para terminar el montaje y poner la planta a consideración de los industriales, de las autoridades y del periodismo. El intendente de Las Termas del Río Hondo (Miguel Mukdise) y autoridades del Gobierno de Santiago del Estero están interesados en venir a comprobar el proceso.

Con respecto al monto que el grupo invirtió en la planta de tratamiento de vinazas, Reginato fue contundente: "la investigación y el desarrollo fueron caros, pero el montaje cuesta mucho menos que otras plantas industriales".