BRASILIA.- La corrupción le costó a Brasil 67.900 millones de reales (U$S 37.700 millones) en los últimos ocho años, según datos de la Defensoría General de la Unión (AGU, por sus siglas en portugués) difundidos por el diario "O Globo".

Los desvíos mediante maniobras fraudulentas fueron perpetrados gracias a la mala gestión de gestores públicos y Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Del total de dinero desviado, el gobierno sólo consiguió recuperar mediante acciones judiciales, entre 2003 y 2010, 1.500 millones de reales el equivalente al 2,34 % del total. El 93 % del dinero recuperado por la AGU proviene de las llamadas transferencias voluntarias, que el gobierno destina a las distintas entidades mediante convenios.

"Históricamente, la recuperación (de dinero desviado) siempre fue un fiasco, un fracaso. Hay un gran período de tiempo hasta que se descubra el problema", manifestó el director del Departamento de Patrimonio y Probidad de la AGU, Tércio Issami Tokano.

Las dificultades para que el Estado recupere el dinero desviado responden en gran parte al largo camino burocrático que debe recorrer el organismo responsable por el cobro de lo robado, desde que constata la irregularidad, hasta que pueda llegar a resarcirla.

"En mi oficina recibo (trámites para cobro del dinero robado) de organismos extinguidos en la década de los 90. Estamos ejecutando ahora acuerdos aprobados entre 2004 y 2007", relató Issami.

Las millonarias cifras de los desvíos salen a la luz en momentos en que otro ministro del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, el titular del Deporte, Orlando Silva, está acusado de liderar un esquema de desvío de dinero público mediante el cobro de sobornos a ONGs, en favor de su grupo político, el Partido Comunista do Brasil (PCdoB).

De constatarse las denuncias y Silva resultar dimitido, se convertiría en el sexto ministro apartado del cargo desde que Rousseff asumió el gobierno en enero de este año. De los cinco ministros dimitidos hasta el momento, cuatro lo hicieron en medio a graves denuncias por corrupción. Uno de los nombres que sonó en los bastidores del Palacio del Planalto como posible sustituto de Silva fue el del ex futbolista varias veces campeón del mundo, Pelé, mencionado por el vicepresidente de la República, Michel Temer. (Télam-DPA)