BUENOS AIRES.- Mientras la presidenta, Cristina Fernández, permanece sin actividades oficiales desde la tarde del jueves en Río Gallegos, Santa Cruz, donde mañana emitirá su voto, los seis restantes candidatos presidenciales, también se han llamado al silencio proselitista, impuesto por la veda electoral.

La jefa de Estado, tiene previsto retornar mañana, pasado el mediodía a Buenos Aires a la espera de los resultados electorales. Cristina llegó el jueves, a las 19.30 a territorio patagónico en compañía de su hijo Máximo Kirchner y la pareja de éste, Rocío García. Florencia, la hija menor, lo había hecho unas horas antes, en un vuelo de línea. Los tres asistieron el miércoles al Teatro Coliseo donde la Presidenta cerró su campaña.

La veda estará vigente hasta las 21, de mañana, cuando se comenzarán a difundir los resultados oficiales de las elecciones en las que 28,8 millones de ciudadanos fueron convocados a votar presidente, vicepresidente, 130 diputados, 24 senadores, gobernadores en nueve provincias, legisladores provinciales y autoridades municipales.

Hasta mañana por la noche, los postulantes no podrán hacer declaraciones de propaganda política ni se podrán difundir encuestas ni sondeos.

El Código Electoral Nacional prevé además la prohibición de todo tipo de espectáculo masivo -cultural, social o deportivo- durante las elecciones, lo mismo que la venta de bebidas alcohólicas desde la cero hora del día del comicio hasta que se cumplan tres horas de finalizado.

El candidato del Frente Amplio Progresista, Hermes Binner, tras el cierre de su campaña en Rosario, se llamó a silencio y mantiene algunas reuniones reservadas con sus colaboradores más cercanos a la espera de votar.

Lo mismo hicieron Ricardo Alfonsín, candidato de Unión para el Desarrollo Social (Udeso), Alberto Rodríguez Saá, de Compromiso Federal, Eduardo Duhalde, de Unión Popular, Elisa Carrió, Coalición Cívica y Jorge Altamira, del Frente de Izquierda de los Trabajadores.

Será la séptima vez que se votará en el país, desde el regreso de la democracia en 1983 para elegir presidente de la Nación, y será la segunda oportunidad en que un primer mandatario busque la reelección por un nuevo período de gobierno.

Luego de siete años de dictadura militar, 1983 representa un punto de inflexión para la política argentina: el 30 de octubre se realizó la elección que consagró presidente al radical Raúl Alfonsín, acompañado en la fórmula por Víctor Martínez, que obtuvo el 52% de los votos, contra la fórmula justicialista Italo Luder-Deolindo Bittel, que logró el 40%.

En 1989 la fórmula Carlos Menem-Eduardo Duhalde logró superar al binomio radical Eduardo Angeloz-Juan Manuel Casella.

Tras la reforma constitucional de 1994, que habilitó la elección directa del presidente, Menem alcanzó la reelección en 1995, acompañado por Carlos Ruckauf.

La fórmula justicialista superó al Frepaso, con la fórmula José Octavio Bordón-Carlos "Chacho" Alvarez. En 1999, la Alianza UCR-Frepaso integrada por Fernando de la Rúa-"Chacho" Alvarez superó al binomio justicialista, Eduardo Duhalde- Ramón Ortega.

A fines de 2001, De la Rúa dispuso confiscar los depósitos bancarios, lo que provocó un estallido social que, bajo el lema de "que se vayan todos", dejó un saldo de 30 muertos en todo el país. El 20 de diciembre, De la Rúa renunció a la presidencia y un día después la Asamblea Nacional designó en ese cargo al presidente provisional del Senado, Ramón Puerta, ya que el cargo de vicepresidente había quedado descubierto tras la renuncia de Alvarez un año antes.

Puerta fue reemplazado por Adolfo Rodríguez Saá, quien asumió el 23 de diciembre de 2001, siendo electo presidente por la Asamblea Legislativa.

Rodríguez Saá renunció el 31 de diciembre y, ante esta deserción, Eduardo Camaño asumió la presidencia interina en su carácter de titular de la Cámara de Diputados. Finalmente, designado por la Asamblea Constituyente, Eduardo Duhalde asumió la presidencia el 1 de enero de 2002, y estuvo hasta el 25 de mayo de 2003. (NA-DyN-Especial)