A medida que el nuevo género crece y se populariza, es necesario aclararlo: no es microrrelato todo lo que se rotula como tal. En muchos casos se trata de prosas poéticas, de pensamientos, o de frases ingeniosas. El microrrelato es algo específico desde su propio nombre, ya que debe resolverse en breve espacio (por eso es micro) y tiene que relatar algo. Pero bien sabemos que nada es puro en este mundo que avanza hacia el mestizaje, y corresponde tener en cuenta que hasta los autores indiscutidos de este nuevo formato literario suelen dejarse tentar por ideas brevísimas; ideas que entremezclan con verdaderos microrrelatos, aún a sabiendas de que no lo son.
Es meritorio lo que La aguja de Buffon Ediciones viene haciendo, desde Tucumán, por difundir el género. Nueve títulos en un par de años es algo digno de destacar; y éste, el nuevo libro de Elsa Böckl, es la entrega más reciente de la Colección Narrativa Breve.
Como bien sintetiza la escritora Maísi Colombo en uno de los prólogos, en este libro "hay nostalgia de amores, de sensaciones, de miedos acurrucados, como telones de fondo de escenas cotidianas". En el otro prólogo, Ricardo Gutiérrez afirma que estos escritos de la autora "no plantean preguntas; son máximas, réplicas o afirmaciones, como si la respuesta fuera antes de toda pregunta".
En estos textos breves de Elsa Böckl lo que prima es la subjetividad, en un tiempo que recuerda a ese espacio indefinido de la vigilia que antecede al sueño. Lo corpóreo tiende a mezclarse con lo difuso (recurso que la autora resuelve bien) y la presencia de Dios es algo recurrente.
El atractivo y aclaratorio título del libro, Microrrelatos para leer en menos de un minuto, cumple parcialmente con lo que promete, ya que no todos los textos son microrrelatos (como se aclaró en el comienzo), pero sí cada uno de ellos puede leerse en menos de un minuto.
En síntesis: es un libro simpático e intimista en el que hay que ingresar sin tener en cuenta las etiquetas actuales. © LA GACETA
Es meritorio lo que La aguja de Buffon Ediciones viene haciendo, desde Tucumán, por difundir el género. Nueve títulos en un par de años es algo digno de destacar; y éste, el nuevo libro de Elsa Böckl, es la entrega más reciente de la Colección Narrativa Breve.
Como bien sintetiza la escritora Maísi Colombo en uno de los prólogos, en este libro "hay nostalgia de amores, de sensaciones, de miedos acurrucados, como telones de fondo de escenas cotidianas". En el otro prólogo, Ricardo Gutiérrez afirma que estos escritos de la autora "no plantean preguntas; son máximas, réplicas o afirmaciones, como si la respuesta fuera antes de toda pregunta".
En estos textos breves de Elsa Böckl lo que prima es la subjetividad, en un tiempo que recuerda a ese espacio indefinido de la vigilia que antecede al sueño. Lo corpóreo tiende a mezclarse con lo difuso (recurso que la autora resuelve bien) y la presencia de Dios es algo recurrente.
El atractivo y aclaratorio título del libro, Microrrelatos para leer en menos de un minuto, cumple parcialmente con lo que promete, ya que no todos los textos son microrrelatos (como se aclaró en el comienzo), pero sí cada uno de ellos puede leerse en menos de un minuto.
En síntesis: es un libro simpático e intimista en el que hay que ingresar sin tener en cuenta las etiquetas actuales. © LA GACETA