En La Ciudadela no hay paz. Lo que hasta hace casi un año era un secreto guardado bajo cuatro llaves, ayer salió a la luz. La aparición del contrato que firmaron los dirigentes de San Martín con la Gerenciadora Deportiva del NOA fue un baldazo de nafta que cayó sobre las brasas que hay en el club. La información que figura en ese documento pone en jaque los argumentos que vienen dando los directivos para tratar de explicar el porqué de la crisis.
Cansados de las acusaciones que vienen recibiendo desde octubre pasado -mes en el que se puso fin el vínculo entre la empresa y la entidad- los voceros de la empresa salieron a jugar fuerte. Uno de los puntos que decidieron aclarar es que ellos nunca cobraron en AFA los derechos televisivos que debía recibir el club, sino que fueron los mismo directivos los que lo hicieron. Aclararon además que la Gerenciadora debía recibir el 90 % de ese dinero como parte de pago por llevar adelante el gerenciamiento del club.
Y, siempre según su versión, nunca lograron cobrar lo que les correspondía. "Por eso la Justicia les exige que presenten la documentación para que comprueben cuánto dinero recibieron. La Gerenciadora nunca retiró un peso de la AFA y tampoco podían hacerlo legalmente", aseguró el vocero de la empresa.
También ratificaron que la empresa no recibió ni un solo peso de las transferencias de los jugadores que pertenecían a la Gerenciadora. Son los casos de Miguel Fernández (fue cedido a préstamo a Instituto por un valor que llegaría a los U$S 80.000), Jorge Serrano y Pablo De Muner. Informaron además, que son dueños de los pases de Gonzalo Rodríguez, Pablo Lencina, Nicolás Herrera, Antonio y Gustavo Ibáñez, entre otros.
¿Por qué decidieron romper el silencio? Se enteraron de que en el balance que analizaban anoche los socios, se responzabilizaba a la Gerenciadora como culpable de la crisis económica del club.
También se mostraron molestos por las declaraciones que realizó el presidente interino Abraham Salame sobre el estado de la causa.
"Ellos no se fueron, los echaron de San Martín. Por el bien del club, resolvieron no hacer ningún tipo de acción por cómo se rompió el contrato. Como los atacan, decidieron defenderse. Eso es todo", justificó la misma fuente que ratificó que si Salame y Fernando Santillán no desisten de su acción, iniciarán una demanda en contra del club. "Es lo último que quieren, pero lo harán si siguen siendo difamados", sentenció el vocero.
La reacción
Los socios autoconvocados y los integrantes de la Agrupación JCC se sorprendieron cuando la información llegó a sus manos. En principio, los críticos a la actual comisión directiva estaban dispuestos a exigir que se profundicen las acciones judiciales en contra de la Gerenciadora. Pero ahora, con la nueva versión de los hechos, decidieron cambiar de estrategia. Intentaron pedir mayores precisiones para saber si realmente era conveniente accionar en contra de la empresa para no poner en riesgo el patrimonio del club.
Pero no sólo no encontraron precisiones, sino que descubrieron un nuevo frente de tormenta en el club: la división que existe en la comisión directiva.
Además de Rubén Ale, presidente que está de licencia por enfermedad y detenido por orden de la Justicia, otros directivos tienen redactadas sus renuncias para que sean aprobadas por la comisión directiva. Si se concreta este paso, el "santo" quedaría al borde del pedido de intervención, lo que complicaría aún más el futuro del club.
Las obligaciones
Organización. Debía abonar todos los gastos, de tasas, servicios, impuestos y contribuciones. También hacerse cargo de la contratación de porteros, controles, servicio médico, segurida privada y el 50% del costo total del operativo de seguridad.
Salarios. La Gerenciadora tenía que pagar los viáticos, sueldos, aportes y contribuciones patronales de los integrantes del plantel, cuerpo técnico y médico, preparador físico y utileros.
Transferencias. Debía pagar el 30% de la venta de un jugador suyo y entregaba el 70% de uno del club.
Gastos. Debía hacerse cargo de los traslados de los equipos de fútbol, comida y hospedaje ya sea en esta provincia o cualquier otro punto del país o del extranjero.
Los derechos
Recaudación. Le correspondían las entradas generales y una parte no especificada de las de socios populares y cuotas societarias.
Transferencias. Se quedaba con el 70% de la venta si el jugador era suyo o del 30% si pertenecía al club.
Publicidad. Se quedaba con todo el dinero que ingresaba por venta de publicidad estática y de la que aparecía en la indumentaria del plantel.
Indumentaria. Era responsable de firmar los contratos con las empresas de indumentaria y se quedaba con el dinero que generaba.
Televisión. Obtenía el 90 % de los derechos televisivos que otorgaba la AFA al club. El 10 % restante terminaba en mano de la entidad de La Ciudadela.