Una reacción en cadena o en efecto catarata, que impacta arriba y repercute abajo. Así puede explicarse lo que sucede con el encarecimiento del costo del crédito. En un escenario de constante fuga de capitales, con tasas elevadas de intereses, los consumidores son parte de esta suerte de aversión al riesgo que se presenta en la Argentina. Por eso, algunos bancos decidieron avanzar con un incremento de cuatro puntos en la tasa de refinanciación, particularmente la referida a las tarjetas de crédito. Esto implicará, entre otras cuestiones, que el pago mínimo subirá del 10% al 20% del resumen, en promedio, según informes difundidos por Ámbito Financiero y el portal iProfesional.com.

En otras palabras, las entidades emisoras del "plástico" tratan de cubrirse ante eventuales riesgos aún a costa de disminuir el límite de endeudamiento de sus clientes. "La preocupación de los bancos es la misma que tenemos todos: si la fuga de capitales va a subir después de las elecciones", señaló ayer a LA GACETA Aldo Abram, economista de la consultora Exante.

Según el experto, el Banco Central se dio el lujo de mantener tasas ultratentadoras, con el fin de llenar de liquidez el mercado en un contexto mundial en el que el viento corría a favor del dólar. "Ahora trata de sacar liquidez con la suba de tasas", explicó. Por esa razón, argumentó Abram, a los bancos les costará sostener los esquemas de financiamiento con tarjetas a tasa cero y revertir el pase de la suba de los intereses hacia los clientes". "Puede ser que, con el paso del tiempo bajen, pero no a los niveles anteriores", acotó.

Algunos banqueros no creen que el sistema de tasa cero se modifique en los próximos meses (se trata de contratos anuales), sobre todo en un período signado por el consumo, debido a las tradicionales fiestas de fines de año. La incógnita, entonces, se planteará hacia 2012.

Probabilidades

Andrés Méndez, director de Actividad, Moneda y Finanzas (AMF-Economía), afirmó que, en la actualidad, se observa cierta inquietud entre las entidades financieras que requieren de una fuente adicional para captar pesos, en un escenario de salida de capitales y de suba de tasas. "Puede ser que los bancos públicos estén en mejores condiciones que los privados en este aspecto, pero frente al panorama que se vislumbra, terminan cobrando tasas más elevadas", indicó. Méndez también cree que este fenómeno puede ser transitorio, hasta que se disipe el efecto eleccionario, pero sin dudas la suba de la tasa de refinanciación, a su criterio, implica un achicamiento del crédito frente a potenciales riesgos financieros.