Si bien la contradicción está en la esencia humana, hay pueblos que han hecho de ella una práctica frecuente, a menudo de dudosos beneficios. Así por ejemplo, existen sociedades que curiosamente elaboran leyes de convivencia para transgredirlas o constituciones que poco y nada son llevadas a la práctica, como sucede con la argentina en muchos aspectos. Nuestra Carta Magna estableció un gobierno representativo, republicano y federal. Sin embargo, en la práctica rigió hasta nuestros días el centralismo. "Todo pasa por Buenos Aires" o "Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires" son expresiones que se han popularizado a lo largo de las décadas. Un ejemplo de ello son organizaciones como la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), que el martes, eligió en forma consecutiva por novena vez como presidente a Julio Grondona, en medio de incidentes bochornosos.
Simultáneamente a la asamblea general ordinaria, en otro piso de la institución se realizó otra reunión, en la que se eligió otro titular, en el marco de protestas, diligencias judiciales y solicitadas. El dirigente reelecto que lleva 32 años al frente de la AFA obtuvo 46 de los 49 votos posibles dentro del Comité Ejecutivo, compuesto por representantes de clubes y ligas. No estuvieron presentes los representantes de Independiente, Vélez y Atlético Rafaela. La mesa chica de la entidad está integrada por un dirigente de cada club de Primera; ocho de la B Nacional; siete de las ligas afiliadas; siete de la B Metropolitana; cuatro de la Primera C y tres de la Primera D. El reglamento prescribe que la asamblea es el máximo órgano y autoridad suprema, que deberá estar compuesta por un presidente y 49 miembros, elegidos previamente por los dirigentes de los clubes como los representantes de cada categoría y son los que tienen derecho a voto, bajo estas condiciones.
El sector opositor a Grondona anunció que continuará con acciones judiciales para hacer valer los que considera sus derechos. Sin embargo, cuando aún no han concluido las escaramuzas, se difundió la noticia de que el histórico dirigente de la AFA no concluiría el nuevo período con el que redondearía 36 años en la conducción, como consecuencia de problemas de salud y de su edad.
Más allá de estas especulaciones, estos comicios escandalosos son un reflejo de la crisis que viene sobrellevando la AFA. A fines de julio, Grondona anunció una reestructuración y lanzó un torneo en el que iban a participar 38 equipos de los campeonatos nacionales A y B, y lo llamó "federal". La medida generó una reacción negativa inmediata por perjudicaba a numerosos clubes, especialmente del interior del país y el dirigente tuvo que dar marcha atrás en su decisión. El traspié movilizó a otros dirigentes para plantear una mayor participación de las entidades.
No deja de ser, por cierto, una contradicción que una institución que se denomina Asociación del Fútbol Argentino sólo nuclee a unos 70 clubes (casi todos de Buenos Aires) de los alrededor de 3.000 que existen en el país. Si fuera verdaderamente federal albergaría en su seno a todas las instituciones del país con sus respectivos representantes, caso contrario, no se entiende su ambiciosa denominación. Si se pretende que la AFA sea una entidad participativa y pluralista al servicio de sus afiliados debería democratizarse. La historia muestra que los largos reinados terminan perjudicando a los súbditos.
Simultáneamente a la asamblea general ordinaria, en otro piso de la institución se realizó otra reunión, en la que se eligió otro titular, en el marco de protestas, diligencias judiciales y solicitadas. El dirigente reelecto que lleva 32 años al frente de la AFA obtuvo 46 de los 49 votos posibles dentro del Comité Ejecutivo, compuesto por representantes de clubes y ligas. No estuvieron presentes los representantes de Independiente, Vélez y Atlético Rafaela. La mesa chica de la entidad está integrada por un dirigente de cada club de Primera; ocho de la B Nacional; siete de las ligas afiliadas; siete de la B Metropolitana; cuatro de la Primera C y tres de la Primera D. El reglamento prescribe que la asamblea es el máximo órgano y autoridad suprema, que deberá estar compuesta por un presidente y 49 miembros, elegidos previamente por los dirigentes de los clubes como los representantes de cada categoría y son los que tienen derecho a voto, bajo estas condiciones.
El sector opositor a Grondona anunció que continuará con acciones judiciales para hacer valer los que considera sus derechos. Sin embargo, cuando aún no han concluido las escaramuzas, se difundió la noticia de que el histórico dirigente de la AFA no concluiría el nuevo período con el que redondearía 36 años en la conducción, como consecuencia de problemas de salud y de su edad.
Más allá de estas especulaciones, estos comicios escandalosos son un reflejo de la crisis que viene sobrellevando la AFA. A fines de julio, Grondona anunció una reestructuración y lanzó un torneo en el que iban a participar 38 equipos de los campeonatos nacionales A y B, y lo llamó "federal". La medida generó una reacción negativa inmediata por perjudicaba a numerosos clubes, especialmente del interior del país y el dirigente tuvo que dar marcha atrás en su decisión. El traspié movilizó a otros dirigentes para plantear una mayor participación de las entidades.
No deja de ser, por cierto, una contradicción que una institución que se denomina Asociación del Fútbol Argentino sólo nuclee a unos 70 clubes (casi todos de Buenos Aires) de los alrededor de 3.000 que existen en el país. Si fuera verdaderamente federal albergaría en su seno a todas las instituciones del país con sus respectivos representantes, caso contrario, no se entiende su ambiciosa denominación. Si se pretende que la AFA sea una entidad participativa y pluralista al servicio de sus afiliados debería democratizarse. La historia muestra que los largos reinados terminan perjudicando a los súbditos.