No es el mismo clima de 2005 o 2007, como tampoco lo es el de 2009, cuando la gestión sentía aún los efectos de su conflicto con el campo. Tampoco es el escenario de tensiones de otras batallas electorales. La del domingo se presenta como una elección casi tranquila, en la que el oficialismo -según señalan sus más conspicuos representantes- ganará con facilidad. Pero, frente a un gobierno que ha hecho el "vamos por todo" su eslogan, querrá adjudicarse las cinco bancas de diputados en juego. Las encuestas previas han mostrado que el 55% de intención de votos es el número más cercano a la realidad del mundo oficialista. Ese puede ser el piso, pero no el techo para una gestión, como la de José Alperovich, que quiere todo.

Hugo Haime tendrá listo hoy uno de los últimos sondeos, ese que -en cada comicio- el gobernador se reserva como el resultado definitivo, comprobable hacia el final del domingo de cada elección. El objetivo, según se explica en la Casa de Gobierno, es que el quinto elemento llegue al Congreso. Para que eso sea posible, los estrategas del alperovichismo creen que la oposición debe seguir tan dividida como ahora y que la segunda mejor propuesta electoral no obtenga más de 100.000 sufragios. En ese contexto, seguirán de cerca la pelea electoral que pueda darse entre el candidato de Udeso, Luis Sacca, y el del Frente Amplio Progresista, Rodolfo Succar. Al resto del lote de competidores lo ven muy lejos de aspirar a un escaño.

La presidenta del PJ local y esposa del gobernador, Beatriz Rojkés, ya le tributó -por anticipado- a la Casa Rosada un resultado para el domingo: todo lo que está en juego. La primera dama le pone todas sus fichas a María del Carmen Carrillo, la quinta postulante que llevará la lista del Frente para la Victoria, una mujer muy allegada a la corriente de la también senadora. Y el mandatario -antes de viajar a Buenos Aires para participar del acto de cierre de campaña de la presidenta Cristina Fernández- terminó la rueda de conversaciones con dirigentes vencedores y vencidos de las elecciones provinciales del domingo 28 de agosto pasado. El discurso es unívoco: todos juegan para Cristina. Pero el problema puede ser el combustible; el financiamiento no será tan generoso para afrontar la tercera campaña en menos de un año. Muchos se declararon cortado. Y en la Casa de Gobierno afirman que no dispondrán del piso de $ 30 millones que gastaron en agosto pasado. Tal vez el movimiento y la logística que se registró en los comicios provinciales lleve al lector a pensar que el dinero que se puso para aquella oportunidad fue dos, tres o cinco veces superior. La percepción general puede alimentar ese pensamiento. Pero el domingo no habrá tanta movilización, mucho menos fiscales de mesa peleándose por un espacio en la mesa de votación.

Mientras el reloj se agota para el tiempo electoral, Alperovich sigue pensando en el tercer mandato. Desde ayer quedó firme que Jorge Gassenbauer será más que un ministro de Coordinación dentro de la estructura del Poder Ejecutivo. La ley ya está vigente y sólo resta definir los nombres de la segunda y tercera línea. El presupuesto es todo un desvelo. Aún no se sabe cuánto puede llegar a manejar la nueva estructura y si -con Gassenbauer como coordinador- el Ejecutivo volverá a las reuniones de gabinete.

Y si de presupuesto se habla, tal parece que para el tercer mandato, la plata que administrará en 2012 Alperovich puede rozar los $ 15.000 millones. En 10 días se develará el misterio. Aún falta que el Poder Judicial y la Legislatura pidan los créditos para el gasto del año que viene. Hay un indicio: entre ambos pueden insumir cerca de $ 600 millones.