ATENAS.- El primer ministro griego George Papandreou (foto) apeló ayer a la unidad, mientras Grecia se dirige a una huelga general de 48 horas que coincidirá con una votación sobre un nuevo plan de austeridad profundamente impopular pero exigido por los prestamistas internacionales. Un legislador del Gobierno socialista renunció ayer al Parlamento en protesta por las medidas de austeridad. Los dos mayores sindicatos griegos prometieron realizar una de las mayores huelgas desde que comenzó la crisis hace dos años: se afectará los suministros de alimentos y combustible y el transporte, con servicios mínimos en los hospitales. "Esta es quizás la semana más crucial para Grecia y Europa", dijo Papandreou. "Es muy importante por nuestra parte que toda la clase política griega muestre un sentido de unidad y responsabilidad", sostuvo. (Reuters)
Grecia atraviesa una semana crucial para decidir su futuro