Proyectar, planear, programar son sinónimos de planificar, es decir trazar los planos para la ejecución de una obra o hacer plan de una acción, según las definiciones que brinda de esa palabra el diccionario. En contrapartida de aquellos pueblos que tienen presente este verbo en su vida cotidiana, los argentinos nos hemos caracterizado por improvisar sobre la marcha -ciertamente, con resultados dispares- o por ponerles parches a los problemas, en lugar de darles una solución duradera o definitiva. 
En todos los aspectos, especialmente en el campo del turismo, es sumamente útil trabajar con anticipación. Por ejemplo, se sabe que en 2012, año del bicentenario de la Batalla de Tucumán, habrá 11 fines de semana largos, tres de ellos concentrados sólo en un mes. Hace pocos días publicamos que el calendario de feriados indica que habrá varios lunes o viernes de descanso en febrero, abril, mayo, julio, agosto, septiembre (sólo para los tucumanos), octubre, noviembre y diciembre. 
El lunes 20 y el martes 21 de febrero (Carnaval) se convertirán en el primer fin de semana largo del año, pero el mes acaparador del ocio será abril: feriados serán el lunes 2 (Caídos en Malvinas), el viernes 6 (Semana Santa) y el lunes 30 (feriado puente del martes 1º de mayo). A lo largo de 2012 habrá únicamente dos feriados puente: el 30 de abril y el lunes 24 de diciembre. Y como si el "dolce far niente" fuese poco para los tucumanos, debido a que el año que viene será bisiesto, el 24 de septiembre caerá lunes (podría pensarse que es un regalo de don Manuel Belgrano).
Sería positivo que ya se estuviera trabajando en la celebración de la victoria de 1812 sobre los realistas que le abrió las puertas a la Declaración de la Independencia Argentina el 9 de julio de 1816. Que se le diera al aniversario la difusión que se merece y que se trabajara todo el año que viene en el ámbito educativo sobre lo que significó para los criollos y en particular para los tucumanos, el combate contra el invasor español.
Estos feriados también deberían servir para reacondicionar con tiempo las rutas y caminos, para diseñar un mapa donde suelen producirse accidentes para montar controles, así como desarrollar en forma constante campañas de limpieza para que no sólo los accesos a San Miguel de Tucumán, sino toda la provincia luzca limpia. En materia ambiental, dadas las nefastas y legendarias experiencias anuales, el Gobierno podría animarse a aplicar la ley para sancionar a quienes quemen cañaverales y dejen sin luz a los comprovincianos; del mismo modo, podría controlar que no se siguiera adelante con la contaminación del río Salí.
Podría difundirse a comienzos de 2012 la programación del Mayo de las Letras, del Julio Universitario y del Septiembre Musical Tucumano, de manera que los potenciales visitantes de nuestra tierra pudiesen también tomar sus previsiones en caso de que quisiesen asistir a algunos de estos acontecimientos. De la misma manera, podría publicitarse el calendario de fiestas provinciales (el Queso, la Verdura, el Limón, la Empanada, etcétera) con sus actividades y sus carteleras definidas, en el caso que las hubiera. Ello obligaría a los organizadores a prever con tiempo el presupuesto y es posible que el resultado de los eventos sea mejor que cuando se trabaja en forma improvisada o sin saber hasta último momento qué va a suceder.