ROMA-NUEVA YORK-MADRID.- Manifestantes de muchas lugares del mundo salieron a las calles para acusar a banqueros y políticos de arruinar economías, pero sólo los activistas de Roma protagonizaron una "jornada de la furia" en la que se registraron actos de violencia.
Alentadas por el movimiento Ocuppy Wall Street, las protestas comenzaron en Nueva Zelanda, recorrieron el mundo hasta Europa y regresaron a su punto de partida en Nueva York.
La jornada mundial de protestas coincidió con la reunión del grupo de las 20 mayores economías del mundo (G-20) en París, donde ministros de Finanzas y banqueros buscan hallar soluciones para terminar con la crisis. Aunque la mayoría de las manifestaciones fueron pequeñas y apenas si interrumpieron el tráfico, la movilización de Roma ocupó kilómetros del centro de la ciudad.
Algunas personas que llevaban máscaras y escudos incendiaron autos, rompieron ventanas de tiendas y bancos y atacaron oficinas del Ministerio de Defensa. La policía usó cañones de agua para dispersar a agitadores que lanzaban piedras, botellas y bombas molotov. En Roma se vio un mar de banderas rojas y carteles con eslóganes en contra de las políticas económicas que según dicen afectan a las clases de menores recursos. La violencia llevó a varios manifestantes a refugiarse en hoteles cercanos. Al menos 70 personas resultaron heridas en enfrentamientos con la Policía. Según medios online y canales de TV, unas 150.000 personas se manifestaron en Roma y unos 750 autobuses de 80 regiones italianas llegaron a la ciudad con gente. Los organizadores dijeron que hubo 200.000 personas en la protesta bajo el lema "People of Europe, rise up!" ("Europeos, levántense!"). En Berlín, unas 5.000 personas se concentraron para mostrar su rechazo al poder de los mercados y otros tantos participaron en Londres, concentrándose en la City. Entre los manifestantes se vio al fundador de Wikileaks, Julian Assange. Las protestas respondieron a llamados de los "indignados" de Nueva York para que más gente se les una.
En Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda, unas 3.000 personas corearon consignas y tocaron tambores para denunciar la codicia de las grandes empresas. Unos 200 se reunieron en la capital, Wellington. "Creo que la gente quiere una democracia real", dijo Nick Carson, portavoz de OccupyMelbourne.Org, mientras unas 1.000 personas se reunían en la ciudad australiana. En Sidney, unas 2.000 personas, incluyendo representantes de grupos aborígenes, comunistas y sindicatos, protestaron fuera del Banco de Reserva de Australia. Cientos marcharon en Tokio, incluyendo a manifestantes que se oponen a las políticas sobre la energía nuclear tras el desastre de Fukushima.
En Manila (Filipinas) algunas decenas marcharon contra la embajada de Estados Unidos agitando pancartas que decían: "Abajo con el imperialismo de Estados Unidos" y "Filipinas no está en venta".
En Nueva York, varios cientos de personas se manifestaron frente a una filial del JP Morgan Chase para protestar contra el poder de los grandes bancos, mientras que en Washington demandaron más empleos. Previamente, los manifestantes habían rodeado la aledaña torre JP Morgan Chase, que estaba protegida por vallas. "Chase fue salvado con dinero de los impuestos, fuimos vendidos", exclamaron los manifestantes a través de sus altavoces. JP Morgan Chase es el banco que más gana de todos los de Wall Street y fue uno de los ganadores en medio de la crisis financiera. Las protestas, a las que se sumaron sindicalistas norteamericanos, fueron acompañadas por un fuerte despliegue policial. Se desarrollaron en forma pacífica.(Reuter-DPA)