¿Cercanas o alejadas del poder de turno, o ninguna de las dos opciones, o un poco de ambas? El rol de las instituciones empresarias intermedias no es sencillo, porque representan intereses que a menudo están directamente enfrentados con aquellos que provienen de los organismos estatales con los que deben lidiar en forma cotidiana, precisamente para satisfacer esos mismos intereses. Así, parece ser tan mala la intransigencia extrema frente al poder como el exceso de docilidad. Una muestra clara de entidades confrontativas con el poder se observó en 2008, cuando durante cuatro meses la Mesa de Enlace Agropecuaria, integrada por las cuatro instituciones ruralistas más representativas del país -Sociedad Rural Argentina (SRA), Federación Agraria Argentina (FAA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Coninagro- salieron a oponerse con virulencia al gobierno de Cristina Fernández, que había intentado instrumentar retenciones móviles a las exportaciones de soja y sus subproductos. El enfrentamiento ganó calles y rutas del país, y se dirimió finalmente en el Congreso de la Nación, donde las entidades del campo impusieron su voluntad por encima de las pretensiones oficiales. Sin embargo, quedó sobrevolando la sensación de que el ruralismo ganó entonces una batalla, pero que perdió la guerra, ya que desde entonces la Mesa de Enlace y la causa del campo perdieron todo el empuje y el apoyo social que habían conseguido, y no lograron que mejoren sus relaciones con el poder central. Como contrapartida, la actividad manufacturera agrupada bajo la órbita de la Unión Industrial Argentina (UIA) consolidó un fuerte vínculo con el Gobierno, pese a que la entidad no logra que se imponga su voluntad de que se actualice el tipo de cambio, retrasado según su visión.

Cuestión de voluntad

"Para vivir en una comunidad, lo que necesitamos es tener una relación permanente con el gobierno de cada nivel del Estado federal, como las provincias y los municipios, en nuestro caso", dijo a LA GACETA el presidente de la Unión Industrial de Tucumán (UIT), Felipe Salas. Opinó que ese vínculo "tiene que ser amplio, auténtico y con vistas fundamentalmente al desarrollo de las economías regionales, asentado en tres patas fundamentales de cada sociedad: la educación, el trabajo y la inserción social de todos sus miembros, en pos del bien común". Según Salas, la relación entre las entidades empresarias intermedias y el Estado siempre tiene que ser armónica. "Tiene que haber voluntad de entender la problemática de cada sector, sin mirar si eso es populista o no", remarcó.

Las instituciones empresarias deben contemplar, además, la posibilidad de que tengan que tratar con gobiernos que buscan imponer sus criterios por la fuerza, sin propiciar consensos. En estos casos, Salas sugiere una máxima: "la razón no quiere fuerza, de tal modo, que ante la intransigencia del Estado hay que proponer herramientas que sirvan para superar la problemática, que permitan demostrarle al Estado que con crecimiento se logra mayor inserción laboral, y al tiempo que se generan nuevos recursos para el sector privado aumenta la base contributiva".

El flamante presidente de la Fundación del Tucumán, Jorge Malmierca, asumió el cargo con la consigna de que el diálogo es fundamental en la relación de la institución con el Estado, en sus distintos niveles.

"Creo en la interacción entre el sector privado y el Gobierno, a través de distintos programas apuntando siempre a encontrar soluciones para el conjunto de la sociedad, en materia económica, desarrollo productivo y de planes ambientales sustentables", remarcó el ejecutivo. Consideró que las instituciones republicanas deben ser garantes del ejercicio de la libertad. "No debe generar susceptibilidades algunas el hecho de que la fundación opine respecto de algunos temas; y esas opiniones serán prescindentes de la política", destacó.

La dirigencia empresaria tucumana tiene en claro que la comunidad ha dado un voto masivo de confianza al poder que gobierna en la actualidad la provincia. El 70% que obtuvo la gestión de José Alperovich en las recientes elecciones en la provincia y la certeza de que Cristina Fernández se impondrá por amplio margen en los comicios nacionales del domingo próximo son un mensaje que no pueden soslayar.