Por una deuda que la Municipalidad de la capital mantiene con la empresa que administra la planta de transferencia de residuos en Pacará Pintado, la ciudad amaneció ayer tapada de basura. Al calor de la agobiante jornada se sumó el hedor de los desperdicios esparcidos por las calles. Y los vecinos se convirtieron en rehenes de un conflicto administrativo.

Más de 400 toneladas de basura quedaron en las calles del centro y de los principales barrios de la ciudad. Como ocurre en estas ocasiones, una gran cantidad de bolsas de consorcio fueron destruidas por perros callejeros, lo que agravó aún más la situación. En un primer momento, los vecinos pensaban de que se trataba de un conflicto salarial entre la firma recolectora y sus empleados. A media mañana se supo que el origen del inconveniente era financiero.

Según confirmó a LA GACETA el gerente de la empresa Servicios y Construcciones La Banda SRL, Miguel Pereyra, el conflicto se originó a raíz de una deuda de unos $ 6 millones -según los dichos de Pereyra- que el municipio capitalino mantiene con la empresa que explota Pacará Pintado. Si bien el consorcio metropolitano es el ente encargado de girarle a la firma el dinero correspondiente por la transferencia y la clasificación de los residuos urbanos, es la propia Municipalidad la responsable de enviarle mensualmente al consorcio las remesas mensuales para que efectúe el pago.

Esta situación originó que la firma responsable de clasificar la basura decidiera, como medida de fuerza, restringir el ingreso de los camiones de la empresa Transportes 9 de Julio al predio de Pacará Pintado, para que realice la descarga diaria de los desperdicios de San Miguel de Tucumán. "Decidimos no recolectar la basura porque en Pacará Pintado nos habían restringido el ingreso de camiones y sólo dejaban entrar a dos vehículos por hora, cuando lo normal es 20 camiones. Al no poder realizar la descarga decidimos temporalmente cancelar el servicio", explicó el gerente de Transportes 9 de Julio, Ricardo Otrino. No obstante, el empresario confirmó que la recolección se normalizó anoche a partir de las 21, y que hoy desde las seis, los camiones levantarán el remanente de basura que quedó en las calles.

Respecto a la deuda que la Municipalidad mantiene con la empresa, Pereyra aseguró que asciende a $ 6 millones. "Según nuestros registros el municipio nos adeuda los meses de agosto y septiembre, a razón de $ 3 millones por cada mes. Además, nos están adeudando un remanente que quedó desde diciembre de 2010", explicó el empresario.

Respecto a la solución del inconveniente, Pereyra informó que el consorcio metropolitano se comprometió a saldar hasta mañana parte de la deuda. "Quiero señalar que el acuerdo es provisorio. Si el consorcio no nos cancela lo que nos prometió, vamos a volver con las medidas de fuerza", advirtió el encargado de la firma. "Es sistemática la mora por parte del municipio de la capital, a diferencia de los cinco restantes que conforman el consorcio. Las Talitas, Tafí Viejo, Yerba Buena, Banda del Río Salí y Alderetes cumplen regularmente", añadió.

Durante la mañana de ayer, desde el consorcio metropolitano negaron la existencia de la deuda que reclama Servicios y Construcciones La Banda SRL. El titular del organismo, Julio Figueroa, expresó: "se reclaman sumas por supuestos excedentes de servicios que nosotros entendemos que ya están cubiertos". Antes del provisorio acuerdo entre las partes, el ex ministro de la Producción de Julio Miranda había asegurado que la recolección de residuos se iba a realizar "con o sin la participación de la empresa Servicios y Construcciones La Banda".

El problema entre las partes se originó llamativamente a pocos días de que el consorcio metropolitano llame a licitación para la construcción de una nueva planta de trasferencia que funcionará en un predio de San Felipe, en reemplazo del actual predio de Pacará Pintado.