PARIS, Francia.- El padre de una de las dos jóvenes francesas asesinadas en julio pasado en Salta, Jean Michel Bouvier, afirmó hoy a una radio francesa que su hija Cassandre y Huria Moumni sufrieron un calvario antes de ser asesinadas. "No soy religioso, pero a menudo digo que Huria y Cassandre vivieron un verdadero martirio. Cada vez hay más elementos de una masacre", sostuvo.

En su doloroso relato a la radio RTL, Bouvier agregó: "mi obsesión es su rostro en la morgue. No lo olvidaré nunca... El juez Patrick Ramael me ha dado otras informaciones con respecto a la autopsia que se hizo en Francia. Sin dudas recibió machetazos para desabrocharle su corpiño".

Bouvier, que en septiembre pasado se reunió en París con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aseguró que no acusa a la Argentina por lo ocurrido. "No acuso a ese país. Lo sé y mi hija sabía que Argentina es uno de los países menos criminalizados. Cassandre había ido a El Salvador y a Guatemala, países mucho más peligrosos donde era la más prudente de sus camaradas", dijo Bouvier.

En cuanto a la investigación, el hombre pidió a los jueces que se interesen en los días previos a los crímenes. "Me gustaría saber si ellas no habrían cruzado en la víspera a personas que las hicieron entrar en confianza y que estarían vinculadas a sus asesinatos", precisó el padre de la joven, que la semana pasada se reunió en París con Valérie Pecresse, portavoz del gobierno de Nicolas Sarkozy.
 
"En su cara había una trágica dignidad"
El padre de Cassandre pidió recientemente a Francia que reconozca el "feminicidio" como crimen en el Código Penal y para ello interpeló a los candidatos a las elecciones presidenciales francesas de 2012. "La conexión de los actos cometidos, primero contra su libertad de mujer y luego contra su vida, merecería una calificación con las mismas consecuencias que un crimen contra la humanidad", afirmó Bouvier, en una carta publicada la semana pasada por el diario francés Le Monde.

Consultado acerca de cómo surgió su idea del feminicidio, respondió: "le diré algo horrible: en su rostro se veía el impacto de una bala de pequeño calibre. Lo más visible eran las de golpes. La nariz rota, la mandíbula aplastada, golpes múltiples... El cuerpo fue encontrado mucho tiempo después del deceso y sus ojos estaban abiertos. En su mirada había una trágica dignidad y terror. Se veía que había luchado".

"La negaron como mujer", sostuvo Bouvier al final del relato escalofriante de cómo vio el cuerpo de su hija. (AFP-NA)