Las compras las hizo para toda la temporada. Del freezer va sacando las viandas, pero nunca termina de saciar su apetito. Para colmo, el gusto que tienen las últimas actuaciones de San Martín de local, es lo que le termina cayendo mal. Una patada al hígado. De hecho, la de ayer fue una cena diferente. Las porciones de buen fútbol siguen siendo escasas, aunque ayer al menos el público saboreó algunas alegrías. El "santo" igualó 2 a 2 con Racing de Córdoba y, pese a que no terminó con la panza llena, pudo contentar al corazón del hincha con un empate agónico.
El partido comenzó con un San Martín desordenado que, sin importar cómo, lograba cocinar oportunidades de gol, por voluntad más que por otra cosa. Racing fue todo lo contrario: prolijo en la salida desde la mitad de cancha, pero luego llegaba hasta tres cuartos y el arco de Pave se le iba al infinito. Sin embargo, sobre el cierre de la primera etapa se encontró con el 1 a 0, que vino de un córner y que llegó tras una falta inexistente de "Cocido" Ibáñez que cobró Gómez .
Antes, los Ibáñez habían inquietado a Godoy Folch con remates y cabezazos. El "Ratón" demostró una vez más dos de sus verdades más certeras: es el corazón del equipo. Peleó pelotas imposibles y se hizo un festín con su velocidad cuando intentaron detenerlo. Después, perdió intensidad.
En el segundo tiempo, San Martín afiló los colmillos en ofensiva y decidió asustar a como dé lugar. Pablo Vergara fue el que lo consiguió con una jugada personal y una buena definición con la punta de su botín. El origen de la paridad en el marcador fue rara, ya que los pelotazos habían sido la fuente más elegida para atacar. 1 a 1.
Lo contradictorio fue que el "santo", que recurría a los bombazos, se vio afectado por uno en contra: la salida de un córner a favor terminó con un revoleo de Racing, que Sergio Amaya no consiguió despejar. Rivero no perdonó. 2-1 abajo.
El gol del final de Loeschbor desahogó a la gente y provocó aplausos sobre el final. Fue lo opuesto al cierre del partido con Unión. Había espacio en el estómago, pero por lo menos habían probado otro sabor.