Una golondrina no hace verano, dice el refrán, pero varias golondrinas probablemente constituyan una señal de que el calor por lo menos está cerca. La oposición del Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (SEOC) a que los comerciantes del centro tucumano abran los feriados -como hoy- se asienta en los reiterados incumplimientos de este importante sector de la economía tucumana de la normativa sobre liquidación de horas extra y días no laborables que se trabajan. Tal vez esta tendencia histórica, muchas veces denunciada por personas que se sintieron -y se sienten- explotadas por patrones inescrupulosos, esté camino de revertirse. Pero, mientras tanto, la desconfianza predomina, pese a que en muchos casos la decisión de la dirigencia de SEOC resulte injusta para quienes se ocupan de pagar lo que corresponde y de cumplir los horarios establecidos.

La relevancia del sector comercial en Tucumán no es nueva, en particular el que opera en la Capital provincial. Tanto es así que hace unos pocos años se creó la Cámara de Comerciantes de San Miguel de Tucumán, una entidad similar al histórico Centro de Defensa Comercial del Sur, con sede en Concepción. Presión impositiva excesiva, venta ambulante o ilegal en general y el hecho de que el comercio recepta buena parte de los recursos que circulan por la provincia obligaron a que los empresarios de la actividad mercantil de nuestra ciudad se unieran en una cámara. A partir de esa instancia, la mayoría de las negociaciones con la parte sindical se concentraron en la novel entidad empresaria, que está integrada a la Federación Económica de Tucumán (FET).

La cámara defiende el derecho de que los negocios del centro abran sus puertas los días no laborables, como los sábados por la tarde, los feriados e incluso los domingos, si son vísperas de jornadas claves, como la Nochebuena. Argumentan que en la medida de que se atengan a los horarios y al pago de las remuneraciones extra que establece el convenio de trabajo, no deberían haber impedimentos a la actividad. Pero la dirigencia de SEOC asegura que la mayoría de los empresarios del rubro siempre trata de obtener algún rédito añadido en tales ocasiones, como exigir el cumplimiento de tareas no acordadas con sus empleados, o someter al personal a extenuantes jornadas de trabajo sin el pago de las remuneraciones que corresponden en esos casos. En apariencia, no se cometerían tales abusos en las grandes cadenas de supermercados ni en los shoppings, puesto que en esos ámbitos SEOC no presenta objeciones a que se trabaje en jornadas no laborables, salvo durante el Día del Empleado de Comercio (26 de septiembre), cuando el gremio exigió -y exigirá, de aquí en más- el cierre total de todo tipo de negocios en la provincia.

Probablemente la institucionalización de la actividad comercial de la Capital en una entidad que los agrupa y representa sea un paso hacia una mayor transparencia del sector. Tal vez, en un futuro no muy lejano se terminen las denuncias por explotación de los empleados mercantiles y el comercio del centro gane mayor prestigio. Puede ocurrir también que, en algún momento, los comerciantes chicos, aquellos que manejan poco capital y escaso personal, no se vean en la obligación de operar "en negro" para poder subsistir en un escenario económico adverso, de alta presión impositiva e inflación desmedida. Es posible, además, que el Estado cumpla su rol de controlador del trabajo registrado, para que no tenga que salir el gremio a tomar medidas drásticas, como impedir que abran los comercios. Mientras tanto, la actividad seguirá rigiéndose por la ley del garrote.