La educación es uno de los principales aspectos que marcan la diferencia entre expansión y desarrollo económico. Un país puede crecer, por ejemplo, porque mejoran los precios de los productos que exporta, se produce, entonces una expansión de la economía, pero esto por sí sólo no garantiza que el país tienda al desarrolle. En otras palabras, para que una economía logre el desarrollo, se necesita mejorar la productividad sistémica. Una persona con adecuada formación resulta más productiva, en relación a los recursos disponibles, que una persona que adolece de esa formación. Esto es lo que se denomina capital humano. Así como se necesitan determinadas herramientas y materiales para construir, elaborar o fabricar un bien o prestar un servicio, la educación es una inversión que capacita a una persona, primero para ser mejor persona y paralelamente para adquirir las destrezas necesarias y desenvolverse adecuadamente en el mercado laboral. Para ello es importante realizar un diagnóstico de la situación entre el sistema educativo y el sector productivo. ¿Tiene el país, el NOA un sistema educativo adecuado a las nuevas tendencias productivas? Según indicadores internacionales, la calidad educativa en Argentina se ha deteriorado en los últimos años, pese a que se han incrementado los recursos para esta finalidad. Aspirar al desarrollo económico exige no sólo mejorar la calidad de la inversión sino que implica mejorar la educación. Hay que crear no sólo más puestos de trabajo, sino mejores y eso requiere calidad educativa. Por eso el desarrollo económico va ligado tanto a la educación como al sector productivo. El conocimiento es el principal recurso generador de riqueza. Por eso la persona capacitada es la base del desarrollo.
Que la economía se desarrolle implica mejorar el proceso de creación de valor. Y esto se logra sólo con conocimiento. Al respecto, si bien durante los últimos años, la Argentina ha logrado elevadas tasas de crecimiento, el país no aprovechó adecuadamente el mejor contexto internacional de los últimos cincuenta años. No se han sentado bases para el desarrollo. La infraestructura física es sólo un aspecto para alcanzar el desarrollo, otro es la infraestructura humana, educativa que es complementaria para crear valor agregado. Reconocer la realidad productiva del país, donde se requiere una batería de políticas que estimulen la modernización y la mayor competitividad de la industria y del agro, exige reconocer la realidad educativa. Se necesita potenciar la producción, pero sobre todo la agregación de valor y de conocimiento para tomar el sendero del desarrollo. En este sentido el NOA aún tiene mucho por recorrer, es una de las regiones con menores niveles salariales del país, lo que refleja la baja productividad de su economía y la escasa creación de puestos de trabajo de calidad. Uno de los factores claves para atraer inversión es la calidad del sistema educativo. Esto hace varias décadas lo entendieron los países asiáticos, y esto explica sus mejoras en la competitividad de sus exportaciones en la diversificación de destinos y en las mejoras salariales.