Si alguien tenía dudas de que los diplomas universitarios de grado y posgrado son la puerta grande para acceder al mundo del trabajo, ahora lo viene a corroborar un exhaustivo informe sobre educación y empleo regional que desarrollaron expertos de la Fundación del Tucumán. El documento también corroborta que la Universidad pública, aunque se proclama gratuita y de libre acceso, es escenario de profundas desigualdades: el 46% los jóvenes entre 19 y 21 años que pertenecen a familias de altos ingresos, asisten a universidad o establecimientos terciarios, mientras que entre los jóvenes de grupos de bajos ingresos sólo asiste el 8,5%.
El informe también retrata una realidad que desvela desde hace tiempo a las autoridades universitarias: la deserción. Si bien la tasa neta universitaria para la población de 18 a 24 años se incrementó de 16% en 2001 a 19% en 2009 (uno de cada cinco jóvenes de 18 a 24 años realizan estudios terciarios o universitarios), sólo concluirán sus estudios entre el 10% y el 14% de esos matriculados.
¿Por qué le interesa el tema a la Fundación del Tucumán? Sus integrantes lo explican así: "la salida laboral es uno de los determinantes con mayor peso a la hora de elegir un tipo de carrera y su duración. En el otro extremo, la selección de personal y, posteriormente,
las decisiones de formación de estos resultan claves para las empresas. De allí la importancia de conocer la dotación educativa de los alumnos y egresados del sistema educativo argentino, así como sus perfiles para enfrentarse al mundo laboral".
En la investigación "Capital humano en el NOA: evidencias de que la educación es una inversión" se compara el impacto de los distintos niveles educativos en la obtención de trabajo en las provincias de Tucumán, Salta, Catamarca, Jujuy y Santiago del Estero, sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2009 en los principales aglomerados urbanos.
Entre los datos más sobresalientes del informe, se observa que la tasa de desempleo decrece "de manera notoria" a medida que se incrementa el nivel educativo promedio de la población. En contrapartida, señala, las mayores tasas de desempleo se corresponden con los niveles de instrucción más bajos. Asimismo, los datos ponen en evidencia que los salarios crecen de la mano de un mayor nivel educativo: casi el 45% del segmento con mayores ingresos tiene educación universitaria completa. En contraposición, casi nueve de cada 10 de quienes están en el estrato más bajo de ingresos no han completado la secundaria, destacan los investigadores de la Fundación del Tucumán.
"Una particularidad es el caso de la categoría "universitario incompleto", la cual posee por naturaleza una tasa de desempleo superior a la media, debido a que en su mayoría se trata de jóvenes que se dedican a estudiar a tiempo completo y deciden voluntariamente no trabajar. Pese a esto, en Tucumán esta categoría tiene una tasa de desempleo inferior a quienes terminaron el secundario", se consigna.
En el escenario de un mundo cada vez más alejado del pleno empleo, la problemática de los jóvenes de entre 14 y 24 años que no estudian ni trabajan trasciende las barreras de la Argentina. "Una de las características de estos jóvenes es que el porcentaje de la población que representan está relacionado de forma directa con la pobreza. La mayor incidencia tiene lugar en el decil más bajo, donde llegan al 30% del total de jóvenes. En el último decil casi no tienen presencia", se señala. En términos comparativos para la región, Tucumán y Catamarca muestran, cada una, que 19 de cada cien jóvenes de entre 14 y 24 años no estudian ni trabajan. Ese porcentaje baja al 18% en Santiago del Estero, al 16 % en Salta y al 12% en Jujuy.
Por ahora, el informe se limita a mostrar una "foto" de la realidad, a partir de las estadísticas con las que se cuenta en la Argentina actual.
Como le dijo a LA GACETA Eduardo Robinson, economista jefe de la Fundación del Tucumán, lo que queda por delante es desagregar los datos que se ofrecen en el documento en cuestión, ponerlos en contexto, interpretarlos y ofrecerlos como "ayudamemoria" para quienes tienen poder de decisión en el diseño de las políticas educativas y de producción.