INFANTIL
LA SILLA DE IMAGINAR
CANELA
(Editorial Comunicarte - Córdoba)
¿Qué harías si un buen día te encontraras con un árbol cuyos frutos se convierten en sillas para soñar? ¿Y si ese sueño transcurriera en un pueblo desencantado que espera que nuevamente pase el tren? Pues eso es lo que le sucede a la narradora de este cuento: Canela, que casi sin darse cuenta, cambia la vida cotidiana de una población a partir de esta historia narrada con solvencia para el público infantil. Este texto posee además, dibujos de Daniel Roldán, de trazo sencillo pero contundente que tienen puesto el cuidado en la composición, el manejo del color y el diseño gráfico.
En este cuento ilustrado, La silla de imaginar, su autora se divierte y divierte a los lectores con un lenguaje que consigue un ritmo espléndido al narrar situaciones estrafalarias dentro de un marco en donde la naturaleza cobra una vital importancia. Obviamente estas características tienen relación directa con el entorno de los niños, cultores de la creatividad y la imaginación. Canela y Daniel Roldán cuentan, cada uno a su manera, el porqué, para qué, cómo y dónde los sueños adquieren forma y desbordan la realidad.
De esta manera ambos consiguen enaltecer los toques particulares que le imprime cada niño cuando selecciona lo que va a leer.
Sin duda alguna, este texto se nutre de una lectura lineal con intenciones formativas a través de móviles afectivos que concuerdan con la búsqueda del mundo infantil. Por ello, tanto Canela como Daniel Roldán pretenden recuperar con un estilo cuidadoso, una producción que perdure a través del tiempo, con más de un propósito: devolver a los niños el optimismo que les pertenece y que, a pesar del paso implacable de los años y las épocas, continúa vigente, a la vez que les procura el placer estético de la imagen, indispensable para captar la atención de pequeños. De esta manera los autores también se permiten enriquecer su imaginario con personajes, sentimientos, situaciones y paisajes pertenecientes a las manifestaciones propias de un pueblo.
Y por último, acercan a los adultos a esa visión de la infancia en donde a partir de los sueños se puede sobrevivir a la realidad que se vive.
En este libro, las sillas son mágicas y los trenes transportan alegría? hay que averiguar porqué. © LA GACETA