Una materia prima que puede ser sustituida por otra de similares características. En el mundo económico y del marketing, un commodity es eso, algo que no tiene diferenciación. Y trasladado al turismo sostenerse en esa situación es todo un riesgo. Por eso ayer, Oscar Cerezales fue tajante en su definición: "el turismo no debe ser visto como un commodity". El director de Worldwide Eventos MCI Group dio ayer la última charla magistral del X Encuentro Regional de Turismo, organizado por la Cámara de Turismo de Tucumán. ¿Cuál es el riesgo? "Que el turista, frente a una misma propuesta, opte tal vez por la más barata porque, por ejemplo, no sabrá la diferencia entre lo que le brinda Tucumán y lo que le ofrece Salta", respondió el experto catalán a una consulta de LA GACETA. Por eso es fundamental reforzar la marca Tucumán y, si se quiere ser diferente, hay que brindar buenos servicios e infraestructura, sugiere.
La conferencia de Cerezales giró en torno de "La generación de eventos como herramienta para romper la estacionalidad del destino". Y, en su exposición, el especialista afirmó que el boom del momento en Latinoamérica es la captación de recursos a través de la organización de eventos, congresos y convenciones. "El turista que va a un congreso llega a gastar entre cinco y hasta seis veces más que el viajero tradicional", expuso. Claro que para que eso sea posible, aclaró el español, hace falta invertir no sólo en caminos, sino también en más vuelos disponibles. "Da lo mismo que hagas una gran promoción en las redes si mantienes la misma infraestructura, porque la gente no va a venir", advirtió.
Cerezales cree que el riesgo es un factor esencial en los negocios, porque el turismo de convenciones o de congresos tiene un efecto multiplicador para la economía local. "Hay ciudades en el mundo que entendieron este concepto e invierten en infraestructura porque saben que recuperarán el dinero, mediante el cobro de tasas", indicó.
¿Cuál es el primer paso que hay que dar para captar el turismo corporativo? Según Cerezales, poner el foco en un segmento y brindarle algo diferente. En este sentido, no hay que preocuparse tanto por lo que hacen los otros destinos. Por caso, citó a Corea como promotor de paquetes turísticos, y a Copenhague, que captó el turismo corporativo vinculado con las energías renovables. También enfatizó otras estrategias, como la de Estonia, "que recompensa con 64.000 euros al operador que lleva un congreso porque el Estado considera que esa actividad le dejará millones a ese país". Abu Dhabi, a su vez, que generó una suerte de zona franca para captar los congresos especializados.
Las alianzas
En todo caso, más saludable sería que los operadores locales tejan alianzas estratégicas más que competencias cercanas, como lo hicieron Viena y Berlín, dos rivales eternos en materia de turismo. "Acaso Tucumán no puede pensar en aliarse con China u otro país en materia turística", desafió.
Hay terreno para afianzar esta política de captación de congresos y convenciones en períodos de baja estacional. Según el experto español, en la Argentina hay no menos de 500 asociaciones relativamente importantes que promueven este tipo de turismo corporativo. Como lo enfatizaron otros expositores, Cerezales sostuvo que todo esto será posible si la comunidad turística local (empresarios, académicos y funcionarios) funciona organizadamente. "El mundo ha puesto sus ojos en Latinoamérica y esto implicará un auge del turismo corporativo que hay que aprovechar en los próximos dos o tres años", alertó el especialista.
La conferencia de Cerezales giró en torno de "La generación de eventos como herramienta para romper la estacionalidad del destino". Y, en su exposición, el especialista afirmó que el boom del momento en Latinoamérica es la captación de recursos a través de la organización de eventos, congresos y convenciones. "El turista que va a un congreso llega a gastar entre cinco y hasta seis veces más que el viajero tradicional", expuso. Claro que para que eso sea posible, aclaró el español, hace falta invertir no sólo en caminos, sino también en más vuelos disponibles. "Da lo mismo que hagas una gran promoción en las redes si mantienes la misma infraestructura, porque la gente no va a venir", advirtió.
Cerezales cree que el riesgo es un factor esencial en los negocios, porque el turismo de convenciones o de congresos tiene un efecto multiplicador para la economía local. "Hay ciudades en el mundo que entendieron este concepto e invierten en infraestructura porque saben que recuperarán el dinero, mediante el cobro de tasas", indicó.
¿Cuál es el primer paso que hay que dar para captar el turismo corporativo? Según Cerezales, poner el foco en un segmento y brindarle algo diferente. En este sentido, no hay que preocuparse tanto por lo que hacen los otros destinos. Por caso, citó a Corea como promotor de paquetes turísticos, y a Copenhague, que captó el turismo corporativo vinculado con las energías renovables. También enfatizó otras estrategias, como la de Estonia, "que recompensa con 64.000 euros al operador que lleva un congreso porque el Estado considera que esa actividad le dejará millones a ese país". Abu Dhabi, a su vez, que generó una suerte de zona franca para captar los congresos especializados.
Las alianzas
En todo caso, más saludable sería que los operadores locales tejan alianzas estratégicas más que competencias cercanas, como lo hicieron Viena y Berlín, dos rivales eternos en materia de turismo. "Acaso Tucumán no puede pensar en aliarse con China u otro país en materia turística", desafió.
Hay terreno para afianzar esta política de captación de congresos y convenciones en períodos de baja estacional. Según el experto español, en la Argentina hay no menos de 500 asociaciones relativamente importantes que promueven este tipo de turismo corporativo. Como lo enfatizaron otros expositores, Cerezales sostuvo que todo esto será posible si la comunidad turística local (empresarios, académicos y funcionarios) funciona organizadamente. "El mundo ha puesto sus ojos en Latinoamérica y esto implicará un auge del turismo corporativo que hay que aprovechar en los próximos dos o tres años", alertó el especialista.