Al igual que los hombres, todos los pueblos tienen sus virtudes y sus defectos. Mientras unos elaboran leyes para organizarse y las respetan a ultranza, otros parecieran hacerlas para transgredirlas. Entre estos últimos, se ubican una buena parte de los tucumanos, que por una cuestión de comodidad o de economía prefieren violar las normas, a sabiendas de que perjudican a terceros. La venta ambulante de cds y dvds es una constante en el microcentro y en las ferias barriales.

En la noche del miércoles 29 de septiembre, policías desalojaron de la peatonal Muñecas a vendedores ambulantes de DVD y CD, y les secuestraron la mercadería. El hecho que ocurrió pocos minutos antes de las 22, produjo un enfrentamiento entre las fuerzas del orden y los cuentapropistas, que se resistieron. "Nosotros siempre estamos aquí. No mostraron un papel ni nada. Tampoco hicieron un acta. Incluso quisieron detenernos", dijo un vendedor. Según fuentes policiales, el operativo se efectuó en el marco del control de venta de grabaciones piratas y se secuestraron 960 discos que contenían material obtenido ilegalmente.

Hace un tiempo atrás, representantes de la industria discográfica en Tucumán afirmaron que de cada diez CDs que se vendían en la provincia, seis eran truchos. En esa oportunidad, pidieron a la gente que tomara conciencia de que estos productos eran ilegales; reclamaron que las fuerzas de seguridad actuaran de oficio y no solamente durante operativos programados, y que se tomara la decisión política de no permitir la venta de estos objetos. "Todos sabemos dónde se comercializan los CD y los DVD truchos. Solamente hay que tomar la decisión. Permitir que se comercialicen es similar a dejar que una persona monte un puesto callejero y ofrezca autopartes robadas; es un delito", denunciaron.

Los operativos son de relativa efectividad porque si bien se secuestran las copias, para llegar al fondo del problema deberían allanarse los lugares donde estas se fabrican y se distribuyen. De poco sirve quitarle hoy a un ambulante los CDs y DVD ilegales, si al día siguiente, volverá a reponerlos.

Cualquier persona que recorra la peatonal Muñecas, fuera del horario comercial, se encontrará con un piso tapizado por copias de películas y de música. Obviamente, si los ciudadanos no compraran estos objetos en forma ilegal este mercado rápidamente entraría en extinción. Deberían pensar que al adquirir un film o un disco trucho están perjudicando no sólo a la industria, sino también a los artistas, a aquel cantante o guitarrista que tal vez ha invertido los ahorros de toda su vida o ha pedido dinero prestado para poder grabar y editar un CD.

Los controles circunstanciales de poco sirven. Es necesario que haya una decisión política firme para erradicar este flagelo. Una buena investigación dejaría seguramente al descubierto quiénes son los "peces gordos" en esta actividad ilegal para caerles luego con todo el peso de la ley. Al permitir la venta ilícita, el Estado está avalando la estafa contra los creadores y la industria, es decir que incurre en el mismo delito que los infractores y se convierte en cómplice.

Una campaña educativa sostenida en el tiempo contribuiría a la concientización de una sociedad que debería comprender alguna vez que cada transgresión a la ley implica un perjuicio y una falta de respeto al prójimo.