BUENOS AIRES.- La soja cerró con pérdidas ayer en Argentina, presionada por las caídas de Chicago, en una jornada sin transacciones debido a que los productores consideraron muy bajos los precios ofrecidos, dijeron operadores. En Rosario, la mayor terminal agrícola del país, la soja cerró a $ 1.180 (U$S 266) por tonelada, desde los $ 1.223 del lunes.

Fuentes del mercado señalaron que la firma Cargill ofreció $ 1.220 por la oleaginosa, llevándose cerca de 1.500 toneladas, aunque agregaron que esta operación fue una excepción y no representó la tendencia general del mercado.

Los futuros de la soja cayeron ayer en el mercado de Chicago, presionados por una ola vendedora en materias primas, en medio de crecientes temores a una cesación de pagos de Grecia, el contagio de la crisis al sector financiero y una recesión global.

El avance de la cosecha en Estados Unidos y la apreciación del dólar también influyeron negativamente sobre los precios de los futuros. El titular del Ministerio de Agricultura, Julián Domínguez, dijo el lunes que ya se vendió el 80% de la cosecha de soja 2010/11, estimada en 48,8 millones de toneladas.

Los productores locales esperarían mejoras en los precios de la oleaginosa para desprenderse del 20% restante de la producción, señaló el ministro.

El derrumbe en los precios de la soja ya complica a los productores que arriendan para sembrar, porque deberían conseguir, para no perder dinero, rendimientos más altos que en la zona núcleo serían de 3.8 toneladas por hectárea. Se estima que en la Argentina el 60% de la agricultura hoy se realiza sobre tierras arrendadas.

Según Alejandro Vejrup, de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), la mayoría de los alquileres para sembrar se cerraron con una soja en torno de U$S 315 a U$S 325 por tonelada.

En la víspera, en el país ya estaba en U$S 288 por tonelada.

El punto de indiferencia es el hito a partir del cual se empieza a obtener margen bruto positivo en cualquier cultivo. Según explicó Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) "el punto de indiferencia para la misma inversión tecnológica, cuando caen los precios varía y por lo tanto se necesitan más rendimientos o productividad para cubrir los costos".

"Aquellos que cerraron alquileres y no cerraron el precio futuro (tomando una cobertura) están complicados y sólo los salva un rinde mayor al esperado", comentó, por su parte, Vejrup.

Según el especialista, antes de la caída de precios hacía falta lograr, en la zona de Rosario y alrededores, un rinde de 33 quintales de soja (3.3 toneladas por hectárea) para no perder plata. Ahora, en cambio, con menos precio se necesita alcanzar 38 quintales de soja (3.8 toneladas por hectárea) para salir hecho en el cultivo. Si bien se trata de una de las áreas más productivas ubicada en la zona núcleo, es un rinde elevado el que es necesario lograr. La situación también afecta al maíz y "a todos los cultivos que sufren baja de precios", expresó Ambrosetti. (Reuters-NA)