Cuando los ingresos totales no llegan a cubrir el gasto primario, es necesario endeudarse ya no solamente para refinanciar las amortizaciones de capital, sino también los intereses de deuda y la porción del gasto primario que no se cubre con ingresos fiscales. Es decir que en este caso hay un endeudamiento neto positivo. En los últimos años se ha sumado un elemento de relevancia para el análisis de las cuentas públicas argentinas, observa el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Se trata del ingreso denominado Rentas de la propiedad (RP), constituido por parte de las utilidades del Banco Central (BCRA) y por la renta del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses, que han adquirido una relevancia cada vez mayor dentro de los ingresos fiscales, según el informe privado.

Si no se contabilizaran los ingresos por rentas de la propiedad, el resultado primario de agosto hubiese sido un déficit de $ 270 millones. Al sumar los intereses de deuda, se obtiene que el déficit fiscal hubiere ascendido a los $ 1.716 millones, estimó el estudio efectuado por los economistas Nadin Argañaraz, Ariel Barraud y María Pía Brugiafreddo. Así, por ejemplo, en los primeros ocho meses del año, los giros al Tesoro del Banco Central alcanzaron un valor acumulado de $ 5.900 millones, que junto con los $ 2.600 millones correspondientes a las ganancias logradas por el FGS, totalizaron $ 8.500 millones de rentas de la propiedad. "Experimentaron una caída del 9% respecto del valor acumulado a agosto de 2010", puntualiza el reporte del Iaraf.

Recién en 2006 las rentas de la propiedad empezaron a adquirir relevancia. En ese año alcanzaron los $ 1.300 millones. Sin embargo, se mantuvieron bajas hasta 2008, por lo que la diferencia entre el resultado con y sin rentas fue pequeña. Tal situación se revirtió a partir de 2009, en el que los ingresos de la Anses, generados a partir de la eliminación del sistema de capitalización, y las utilidades del BCRA se incrementaron en conjunto a una tasa del 395% respecto de lo alcanzado en 2008. "Por eso, en los dos últimos años el resultado (fiscal y primario) neto de rentas de la propiedad se ubicó muy por debajo del registrado al contabilizarlas", considera el diagnóstico.

"Dentro del total de las rentas de la propiedad, en 2009 los ingresos pertenecientes a la Anses cobraron gran importancia, representando el 80% del total de las mismas, mientras que las utilidades del BCRA tuvieron una participación del 20%", señala el informe. En 2010 se revirtió significativamente la participación, ya que las últimas explicaron prácticamente el 70% de las rentas de la propiedad que el Tesoro Nacional registró en su contabilidad como ingresos.

Margen contractivo

Desde el punto de vista de la política económica, aparece adicionalmente una cuestión relevante, mucho menos discutida: las implicancias monetarias que puede tener el traspaso de rentas al Tesoro.

El verdadero margen contractivo del sector público viene dado por el superávit fiscal neto de utilidades del BCRA transferidas en pesos. Por lo tanto, a mayor importancia relativa de estas dentro del superávit, menor poder de fuego del Tesoro para atenuar la expansión de dinero o contrarrestarla.

En 2009 el sector público pasó de ser un factor contractivo a uno expansivo de base monetaria, aunque esto se profundizó claramente el siguiente año. Durante 2010 le generó al BCRA la necesidad de emitir $ 19.478 millones. Actualmente, la expansión de base monetaria generada por el Sector Público fue de $ 13.225 millones.

"No caben dudas que el traspaso de utilidades generó la necesidad de emitir dinero, independientemente de la existencia de superávit fiscal primario. Dado este factor generador de emisión de dinero, de ahora en más el riesgo está en un retorno al déficit fiscal genuino financiado con emisión monetaria. Lo deseable sería no caer en desequilibrios, adaptando la tasa de crecimiento del gasto a la de los ingresos", sugiere el informe.