BUENOS AIRES.- Las pruebas complican cada vez más a dos de los detenidos por el secuestro y crimen de Candela Rodríguez, de 11 años. Según informó ayer el diario Clarín, Héctor "Topo" Moreira (el último detenido) y Hugo Bermúdez (acusado de haber matado a la niña), mantuvieron conversaciones telefónicas durante el tiempo que la menor estuvo cautiva.

Moreira, de quien se sospecha que es el ideólogo del secuestro, reconoció que conocía al padre de Candela. Precisamente, Alfredo Rodríguez había señalado que ambos tenían conflictos, luego de que apareciera el cuerpo.

Por otra parte, estudios de ADN realizados en la casa del carpintero Néstor Altamirano, uno de los primeros detenidos, descartaron que la niña haya estado cautiva en su vivienda. María Florencia Srur, abogada de Altamirano, dijo que los elementos secuestrados en la casa de Charrúas 1081, de Hurlingham, dieron negativo al ser cotejados con el ADN de la niña asesinada. Cuando la Policía Científica allanó la casa había recogido pelos, elementos de cocina y sábanas, entre otras cosas, pero genetistas del laboratorio químico de San Martín que analizaron las muestras no hallaron rastros de Candela en ellos.

Fuentes ligadas a la causa dijeron que se halló ADN de Bermúdez en la casa de su suegra, ubicada a cuatro cuadras de donde se halló el cuerpo de la nena y adonde el acusado dijo que nunca había estado. Los voceros explicaron que cuando se detuvo a Bermúdez se allanó esa casa, donde hallaron restos genéticos en sillas y un atizador, que, ahora se determinó, pertenecen a este sospechoso.

En esa misma casa se hallaron restos de ropa quemada, por lo que los pesquisas tratan de determinar si pertenecía a Candela y si allí se pudo haber preparado el cuerpo antes de arrojarlo al costado de la autopista. Candela desapareció el 22 de agosto cuando salió de su casa de Villa Tesei, partido de Hurlingham, y tras nueve días de búsqueda fue encontrada asesinada a 35 cuadras, en esa misma localidad de la zona oeste del conurbano. (Télam-Especial)