ESTRASBURGO/BRUSELAS.- El Parlamento Europeo aprobó ayer el denominado "paquete de seis" medidas legislativas que persiguen el control fiscal a ultranza, y que prevé multas de hasta el 0,2% de su PBI a los socios comunitarios que incumplan las normas de control de sus cuentas públicas .
Las medidas fueron aprobadas en el contexto de esta renovada e incipiente "gobernanza económica", a pesar de la oposición de los grupos de centro-izquierda en la Eurocámara, que consideran que las medidas plantean exigencias excesivamente duras de austeridad, en detrimento de las políticas de estímulo del crecimiento, en tiempos de crisis.
A favor votaron los conservadores (la primera fuerza en Estrasburgo), y los liberales, la tercera. Pero el grupo socialista y socialdemócrata, la segunda fuerza parlamentaria, lo rechazó. "No hay gasto inteligente para salir de la crisis", se lamentó uno de los portavoces socialistas.
En todo caso, las normas aprobadas este miércoles consolidan el papel supervisor de la Comisión para evitar, desde una fase temprana, el déficit y la deuda excesivos. El acuerdo llega en momentos delicados para la superviviencia de una eurozona acorralada por la crisis de deuda soberana en Grecia. El país heleno está pendiente de recibir el sexto tramo de ayudas internacionales, por valor de 8.000 millones de euros, a partir del primer rescate, de 110.00 millones, aprobado en 2010 por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La aprobación del "paquete de seis", como plan de choque contra la crisis de deuda soberana, que afecta especialmente a los tres socios rescatados, Grecia, Irlanda y Portugal, aunque corre riesgo de extenderse a otros socios periféricos del euro, ha sido un trabajo hercúleo: las negociaciones se prolongaron más de 12 meses.
Y es que numerosos socios del bloque se mostraron desde el momento mismo en que la Comisión formuló la propuesta muy reticentes a ceder más poderes sancionadores a Bruselas, respecto a los que ya contempla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que exige que el déficit público no supere el 3% del Producto Bruto Interior (PBI), y que la deuda pública se quede por debajo del 60%.
Con este nuevo instrumento, Bruselas tendrá capacidad para recomendar la imposición de multas de hasta el 0,2% del PBI de los socios infractores del PEC. No obstante, si se logra el respaldo de nueve de los 17 socios del euro, la sanción podrá anularse. con lo cual se trata de un instrumento de "doble llave", para activarlo y neutralizarlo.
El hecho es que con este nuevo conjunto de reglas, los países de la eurozona ya no podrán ignorar las advertencias del Ejecutivo de la UE para corregir sus cuentas, tal como deseaba el comisario de Asuntos Económicos del bloque, Olli Rehn.
El comisario finlandés se mostró satisfecho con la aprobación, la cual comentó, será instrumento indispensable para "poder garantizar la supervisión macroeconómica" en Europa. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tampoco ocultó su satisfacción sobre este paquete de gobernanza, que calificó de "clave para salir de la crisis". Por otro lado, en el texto del "PEC renovado" se introducen indicadores más precisos para detectar desequilibrios como las burbujas inmobiliarias.
La legislación, que ya fue pactada previamente con los 27 gobiernos de la UE, reforma el PEC con el objetivo de "promover un crecimiento sostenible", apuntan fuentes de Estrasburgo.
No obstante, el texto adoptado ayer debe ser transmitido a los ministros de Finanzas de los 27 países, que deberán aprobarlo. (DPA)
Las medidas fueron aprobadas en el contexto de esta renovada e incipiente "gobernanza económica", a pesar de la oposición de los grupos de centro-izquierda en la Eurocámara, que consideran que las medidas plantean exigencias excesivamente duras de austeridad, en detrimento de las políticas de estímulo del crecimiento, en tiempos de crisis.
A favor votaron los conservadores (la primera fuerza en Estrasburgo), y los liberales, la tercera. Pero el grupo socialista y socialdemócrata, la segunda fuerza parlamentaria, lo rechazó. "No hay gasto inteligente para salir de la crisis", se lamentó uno de los portavoces socialistas.
En todo caso, las normas aprobadas este miércoles consolidan el papel supervisor de la Comisión para evitar, desde una fase temprana, el déficit y la deuda excesivos. El acuerdo llega en momentos delicados para la superviviencia de una eurozona acorralada por la crisis de deuda soberana en Grecia. El país heleno está pendiente de recibir el sexto tramo de ayudas internacionales, por valor de 8.000 millones de euros, a partir del primer rescate, de 110.00 millones, aprobado en 2010 por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La aprobación del "paquete de seis", como plan de choque contra la crisis de deuda soberana, que afecta especialmente a los tres socios rescatados, Grecia, Irlanda y Portugal, aunque corre riesgo de extenderse a otros socios periféricos del euro, ha sido un trabajo hercúleo: las negociaciones se prolongaron más de 12 meses.
Y es que numerosos socios del bloque se mostraron desde el momento mismo en que la Comisión formuló la propuesta muy reticentes a ceder más poderes sancionadores a Bruselas, respecto a los que ya contempla el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), que exige que el déficit público no supere el 3% del Producto Bruto Interior (PBI), y que la deuda pública se quede por debajo del 60%.
Con este nuevo instrumento, Bruselas tendrá capacidad para recomendar la imposición de multas de hasta el 0,2% del PBI de los socios infractores del PEC. No obstante, si se logra el respaldo de nueve de los 17 socios del euro, la sanción podrá anularse. con lo cual se trata de un instrumento de "doble llave", para activarlo y neutralizarlo.
El hecho es que con este nuevo conjunto de reglas, los países de la eurozona ya no podrán ignorar las advertencias del Ejecutivo de la UE para corregir sus cuentas, tal como deseaba el comisario de Asuntos Económicos del bloque, Olli Rehn.
El comisario finlandés se mostró satisfecho con la aprobación, la cual comentó, será instrumento indispensable para "poder garantizar la supervisión macroeconómica" en Europa. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tampoco ocultó su satisfacción sobre este paquete de gobernanza, que calificó de "clave para salir de la crisis". Por otro lado, en el texto del "PEC renovado" se introducen indicadores más precisos para detectar desequilibrios como las burbujas inmobiliarias.
La legislación, que ya fue pactada previamente con los 27 gobiernos de la UE, reforma el PEC con el objetivo de "promover un crecimiento sostenible", apuntan fuentes de Estrasburgo.
No obstante, el texto adoptado ayer debe ser transmitido a los ministros de Finanzas de los 27 países, que deberán aprobarlo. (DPA)