JERUSALÉN/RAMALLAH.- El Gobierno de Israel anunció ayer la construcción de 1.100 viviendas en Gilo, dentro del territorio de Jerusalén Este, ocupado desde la guerra de 1967, lo que comenzaría en 60 días. El anuncio fue dado pocos días después de que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, pidió el reconocimiento pleno de un Estado Palestino ante la ONU, con fronteras previas a ese conflicto bélico.

"Es una bofetada para los intentos de paz a nivel internacional. Con esto, Israel responde 1.100 veces no al Cuarteto para Oriente Medio", se quejó el negociador palestino, Saeb Erakat, en referencia al intento de Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU para que se reanuden conversaciones directas entre las partes.

Una de las precondiciones de Abbas es, precisamente, la congelación de la construcción de asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania. Según el plan de los israelíes, el 20% de las nuevas edificaciones serán departamentos de colonos, y se levantarán un centro comercial y edificios públicos.

Desde la ONU también se cuestionó el anuncio. "La colonización es ilegal y contraria a los compromisos de Israel", subrayó el Secretario General adjunto para los Asuntos Políticos del organismo, Lynn Pascoe. En tanto, tres expertos denunciaron la destrucción cada vez mayor de casas de palestinos por parte de Israel en Cisjordania y Jerusalén Este: en 2010, al menos 387 edificios (de ellos, 140 eran viviendas) fueron derribados.

Desde la ocupación de Cisjordania en 1967, Israel construyó 130 nuevas colonias, donde viven 300.000 personas, y otros 200.000 israelíes se instalaron en la parte oriental de Jerusalén, donde los palestinos quieren que sea la capital de su futuro Estado.

Negociaciones
Mientras el anuncio israelí levanta polémica, el Consejo de Seguridad de la ONU comenzó las consultas sobre la demanda de adhesión palestina, que ayer fue avalada por Arabia Saudita y por Líbano. Las tratativas podrían durar semanas, y serán a puertas cerradas.

Palestina espera obtener nueve votos entre los 15 miembros del Consejo, el mínimo requerido para que su solicitud pueda ser objeto de una "recomendación" a la Asamblea General, pasaje obligado para que el plenario se pronuncie en una votación. Si se alcanza el número, Estados Unidos opondrá su veto y no prosperará el pedido. Abbas ya adelantó que, en este caso, pedirá el estatus de Estado observador no miembro directamente a la Asamblea de la ONU, donde tienen la mayoría de los votos.

Seis miembros del Consejo han dicho que aprobarán la solicitud: China, Rusia, Brasil, India, Líbano y Sudáfrica. En cambio, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Nigeria, Gabón, Bosnia-Hersegovina y Portugal no han revelado su posición, y Colombia se abstendría. (DPA-AFP)