¿Esperaban una película para ver en familia, de esas capaces de capturar a los chicos y emocionar a los grandes? ¿Protagonizada por un animalito adorable? ¿Con buenos actores? ¿Basada en un hecho real? ¿Y en 3D? "Winter-El delfín" es la respuesta, porque tiene todo eso y, como frutilla de la torta, más que aceptables críticas.

Vayamos al grano. Winter es una hembra que, con apenas tres meses, quedó atrapada en una trampa para cangrejos. La lesión en la cola parecía una sentencia de muerte, teniendo en cuenta que los delfines dependen de ella para nadar. Aquí empieza el milagro: a Winter la opera el doctor Clay Haskett (Harry Connick Jr.) y gracias al aporte de una empresa que se dedica a la fabricación de prótesis para humanos (Morgan Freeman es el hombre clave) prueban una cola artificial.

Que Winter aprenda a utilizarla dependerá de la pericia del ortopedista, de los cuidados del doctor Haskett y del amor que le ofrecerá el pequeño Sawyer Nelson (Nathan Gamble).

Cuando se planteó la idea de llevar la historia al cine una de las discusiones giró en torno de Winter. ¿Había que crear un delfín virtual y utilizar la pantalla azul? ¿O probar con delfines-actores? La solución fue la más apropiada: ¡es nada menos que Winter el que aparece en la pantalla, recreando su propia aventura!

La ascendente productora Alcon apostó por un género que suele reportar buenos dividendos y le confirió la dirección a Charles Martin Smith, que es más conocido por sus trabajos como actor (era el "intocable" que muere asesinado en la película de Kevin Costner). Smith se dio el gusto de trabajar con un cast de primera y armó uno de esos filmes que más de una vez, durante casi dos horas, provocan risas y algún lagrimón.