A través de encomiendas que enviaban por distintas empresas de colectivo, habían conseguido desplegar un negocio exitoso. Ingresaban la droga desde Bolivia, y en el norte de la provincia de Salta preparaban los paquetes que tenían como destino las ciudades de San Miguel Tucumán y Buenos Aires. Pero la Policía desbarató su organización en 2004, y ayer la Justicia Federal los condenó por transporte de estupefacientes agravado.

En febrero de 2004, la Brigada Drogas Peligrosas de la Policía salteña, en colaboración con la fuerza de Tucumán, habían logrado determinar la existencia de una organización dedicada al transporte de estupefacientes. Según la información que habían recabado, Rubén Mercedes Robles viajaba cada 20 días a Bolivia para comprar la droga. En Tartagal, el hombre armaba las encomiendas y las enviaba a distintos puntos del país.

En un depósito de una empresa de colectivos, en Tucumán, los policías abrieron una encomienda el 27 de febrero, que contenía siete paquetes de forma rectangular, que pesaban, en total, poco más de seis kilos. Una mujer se presentó a retirarlos, y fue detenida.

Los policías fueron inmediatamente al domicilio de la mujer, identificada como María Luisa Martínez, y encontraron recortes de papel con la inscripción "Rubén Mercedes Robles - Tartagal". Al día siguiente, el entonces juez federal Jorge Parache, ordenó allanar la casa de Robles, quien fue detenido, y secuestraron varios celulares y agendas, que contenían nombres de contactos y de compradores a quienes estaba destinada la droga. También había papeles para armar porros.

Destino bonaerense
Al mismo tiempo, se realizaron allanamientos en el bar "La Bocha", ubicado en Ciudadela, provincia de Buenos Aires, donde encontraron 12 envoltorios con cocaína.

Finalmente, el 1 de marzo, interceptaron una encomienda que llegó por otra empresa de colectivos. El paquete tenía el nombre de los detenidos, y su destino final era Capital Federal. La encomienda contenía 10 kilos de marihuana. Ese mismo día, detuvieron a Néstor Domingo Alcaraz, presunto cómplice de la banda.

Luego de más de siete años, el miércoles los tres acusados llegaron a juicio oral. Representados por el defensor oficial Ciro Lo Pinto, se sentaron frente a los miembros del Tribunal Oral Federal de Tucumán, integrado por Carlos Jiménez Montilla, Alicia Noli y Gabriel Casas. El fiscal que acusó fue Leopoldo Peralta Palma.

Ayer, los jueces, con la disidencia de Noli, condenaron a Robles y Alcaraz a seis años de prisión por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por la participación de tres personas, y fueron declarados reincidentes. Martínez, por su parte, fue condenada a tres años por tentativa de transporte de estupefacientes. El 23 de septiembre, el tribunal dará a conocer los fundamentos de la sentencia.