Es curiosa la concepción de reforma constitucional que José Alperovich ha empezado a dibujar, a su regreso de Israel. Le interesa asegurarse la opción de contar con un período más de gobierno después de 2015. En otras palabras, sueña con llegar hasta 2019. Pero, según se desprende de sus palabras, sólo él podría disponer de esa chance. En otras palabras, la futura Constitución se proyecta otra vez como la prolongación de los deseos del primer reformador de Tucumán. Pero no todo es culpa de Alperovich. La sociedad convalida sus maniobras y planes. Alberdi se revuelve en su tumba.
La meta es llegar hasta 2019
Análisis.