El uso de las computadoras en el nivel inicial siempre ha sido materia de debate. Para la rectora del Almafuerte, Cristina Buabud, el uso de las Tics en el jardín de infantes (jardín de cinco, en este caso) es una herramienta para aprender jugando.
"Los chicos adquieren así conocimientos básicos que les servirán luego en el proceso de aprendizaje de la lectoescritura, entre muchos otros más. Cuando ellos visualizan, cuando ven imágenes y escuchan sonidos, aprenden más rápido. Y ellos mismos lo reconocen así", afirma Buabud. De todos modos, advierte la directiva, tanto en el Jardín como en los otros niveles se siguen utilizando los libros como soporte físico.
En cambio, la ingeniera en Sistemas Rosana Hadad Salomón ofrece otra mirada. "Muchos de los grandes pedagogos coinciden en que la incorporación de las Nuevas Tecnologías (Tics) en los primeros años de escolaridad pasa fundamentalmente por ayudar a desarrollar la motricidad, la capacidad de relacionar, la posibilidad de dibujar. Pero, ellos insisten en que en esa edad el aprendizaje pasa fundamentalmente por las vivencias, por el compartirr, por incorporar la noción del espacio y del tiempo, así como la de su propia corporalidad".
Complemento
"Pero el niño necesita una fuerte educación tradicional, por llamarla de alguna manera. En ese estadio, la tecnología es un complemento del juego. Porque para que ese chico haya podido relacionar la vaca con la leche, ese chico ha tenido que tener primero la experiencia, el conocimiento de la vaca. Y después viene la aplicación, como en un juego. A esa edad, introducimos la tecnología como un accesorio más. Pero, desde el punto de vista de los aprendizajes más sistematizados, las TICS les aportan un real significado cuando son más grandes, en el aprendizaje de los números y de la lectoescritura, entre otros. Está comprobado que los niños pueden usar desde chicos la computadora. Pero los aprendizajes significativos vienen después", asegura la coordinadora de Tecnologías Educativas de la Facultad Regional de la UTN.