BERLÍN.- La visita de la próxima semana del papa, Benedicto XVI, a Alemania está enmarcada en una fuerte polémica luego de que un centenar de diputados anunció que no participará de la sesión formal donde el prelado dará un mensaje a la población. Esta actitud fue duramente cuestionada por varios obispos germanos, que la calificaron ayer de patética, impertinente e incomprensible.
"El respeto es otra cosa. Esa conducta es de alguien tan estrecho de miras que uno sólo puede reír o llorar, y no habla a favor de su representación del pueblo", afirmó el obispo de Colonia, Joachim Meisner. En su opinión, el cristianismo es la raíz de la cultura europea y no un elemento perturbador de la paz.
En el mismo sentido se pronunció Joachim Reinelt, obispo de Dresde-Meißen: "es aceptable una protesta crítica y con contenido, en la que se contemplen las distintas posturas; pero una manifestación como esta demuestra ignorancia y falta de formas". "Lo que corresponde es recibir a semejante visitante con la amabilidad, el respeto y la nobleza que su cargo requiere", añadió el presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Robert Zollitsch, respecto del retorno de Joseph Ratzinger a su tierra natal.
Las tres fuerzas de oposición en el Parlamento germano (los socialdemócratas, los Verdes y la izquierda) darán libertad de acción a sus diputados para oír en sus bancas el discurso del jueves, con el que el Pontífice iniciará su viaje que durará hasta el domingo. Se descuenta que la mayoría abandonará el hemiciclo, por considerar incompatible el mensaje con la neutralidad religiosa del Estado alemán.
Ayer también se confirmó la realización de una marcha en contra del Papa por el centro de Berlín, que se realizará al mismo tiempo que Benedicto XVI esté en el Bundestag. Los convocantes (son unas 60 organizaciones) descuentan que muchos legisladores participarán de la movilización, y calculan que reunirán entre 15.000 y 20.000 personas en la emblemática Puerta de Brandeburgo o en la céntrica Potsdamer Platz, según la autorización que reciban desde el Gobierno.
"No tenemos absolutamente nada en contra de que el Papa venga al país, se reúna con los fieles y celebre misas. Pero Alemania es una Nación laica y Benedicto XVI no tiene nada que hacer en el Parlamento", explicó Werner Schulz, de la Federación Humanista, quien remarcó que el discurso ante los legisladores es un hecho inédito en la historia germana. Por su parte, Günter Dworek, de la Asociación de Gays y Lesbianas de Alemania, acusó al Vaticano de mantener "una política discriminatoria". (DPA)