Carlos Valenzuela tiene los ojos enrojecidos por el llanto y el desvelo. Cuando habla, trata de que el dolor y la impotencia no le ganen a la mesura. Pero es imposible. En un rapto de violencia, un asaltante le quitó la vida a su esposa, Marcela Aragón, solamente para quitarle una cartera que dejó caer a los pocos metros. Ahora, asegura que no sabe cómo hará para salir adelante, para sostener emocionalmente a sus tres hijos pequeños. "Marcela era muy buena, la mejor persona que conocí. Ella era el amor de mi vida. No sé qué haré, pero necesito que se haga justicia", expresó consternado el canillita, de 46 años.

Valenzuela recibe en su casa a los vecinos y parientes que van a despedir a su esposa. El hombre valora mucho la compañía y el apoyo, pero asegura que no hay nada en el mundo que lo consuele. "Tengo a mis hermanos y muchos amigos. Pero he quedado desamparado. Además, ¿con qué cara voy a mirar ahora a mis hijos? ¿Qué les voy a decir? Yo salgo a trabajar todas las madrugadas. El vacío que quedará en mi casa será terrible. Conmigo en la calle todo el día, ella siempre manejó todas las cosas de la casa. No sé qué voy a hacer", dijo, desesperado.

El canillita estaba haciendo compras para la cena cuando su esposa fue ultimada. Incluso, cruzó la autopista cuando llegaban los autos de la Policía a la esquina de pasaje 1 de Mayo y Alfredo Palacios. "Me enteré de lo que había pasado cuando volví a mi casa. Un vecino me comentó que ella se había desmayado pasando la ruta", dijo. En aquel momento, todo era incertidumbre. "Si ella no tomaba el colectivo equivocado, esto no hubiera ocurrido. Pero hay algo de lo que no tengo dudas: si llego a encontrar al hijo de puta que hizo esto y tengo un arma en las manos, lo mato sin pensarlo dos veces. Eso sí: no me escaparía, como hizo él; me entregaría, me haría cargo. Ha arruinado una familia, no puede huir así", explotó Valenzuela.

El viudo de Marcela dijo que está conforme por la reacción que tuvo la Policía, pues decenas de patrulleros salieron en busca del homicida. Sin embargo, no tuvieron éxito. "Necesito que lo atrapen; sea quien sea, que ese hombre pague. Y quiero decirle al señor gobernador (José Alperovich) que, si él dice que hay seguridad, yo voy a confiar en él, al igual que en la Justicia. Pero necesito que esto se aclare", aseguró.

Demasiado buena
Valenzuela también recordó que su esposa rara vez iba a buscar a su hija a la escuela. "Se habían quedado en encontrar para comprar unas cosas. Quizás sea cierto que ella trató de defender lo suyo, pero no lo sé. Ella era demasiado buena. Ni siquiera hablaba en voz alta para no molestar", dijo.

Además, aseguró que en su barrio están habituados a enterarse de robos y arrebatos. "A los chicos les quitan la mochila cuando salen de la escuela; a las mujeres, la cartera. Nos acostumbramos a estas cosas. Uno sale y ya no sabe si va a volver. Pero jamás en mi vida pensé que iba a pasarme esto. Uno ve estas cosas en la televisión; asaltos, muertes, cosas terribles. Pero nunca piensa que le ocurrirá a uno. ¿Qué les voy a decir a mis hijos?", dijo el canillita.