SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Los familiares y amigos de cuatro adolescentes que murieron en un incendio ocurrido en la Alcaidía Policial de Catamarca marcharon ayer en esta capital para pedir justicia y explicaciones por el hecho a las autoridades de gobierno. Franco Nieva, de 16 años, Nelson Fernández, Franco Sosa y Nelson Molas, los tres de 17, fallecieron por asfixia y quemaduras mientras estaban detenidos en esa dependencia.
Sus familias y amigos, acompañados por militantes de organizaciones de derechos humanos, protagonizaron manifestaciones y protestas. "Queremos explicaciones porque muchas cosas no están claras", expresó Roxana, la madre de Fernández, quien se encontraba detenido por sufrir, dijo, una adicción a las drogas. La mujer afirmó que la Alcaidía no es un lugar para recuperar a los adolescentes de las adicciones y señaló que el viernes, horas antes del incendio, la madre de  Molas le advirtió a la jueza de Menores Ilda Figueroa que los detenidos iban a prender fuego a los colchones y otras pertenencias que tenían en las celdas para reclamar mejores condiciones humanitarias.
"La jueza no la escuchó. Ese chico (por Molas) ya se había hecho cortes días pasados en los brazos y ellos nunca tendrían que haber tenido un encendedor", dijo Roxana. Durante la manifestación de ayer, un grupo de jóvenes intentó incendiar neumáticos y agredió con piedras a los agentes de la División Infantería que lo impidieron. Los cuatro adolescentes detenidos murieron entre el viernes y el sábado, uno de ellos en la celda y los otros en el Hospital San Juan Bautista de Catamarca, debido a las heridas sufridas en el siniestro.
Por su parte, organizaciones sociales recordaron en un comunicado otros casos similares como los ocurridos en la comisaría 1ª de Quilmes (2004), la seccional 20ª de Orán, en Salta (2006 y 2008) y la comisaría 7ª de Corrientes (2006).
"Argentina ha sido señalada reiteradamente por organismos como el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) por detener niños y alojarlos en comisarías. Sin embargo, esta práctica continúa, y se cobra nuevas vidas adolescentes", observaron las ONG?s. (DyN)