BUENOS AIRES.- Su "voto no positivo" en 2008, en contra de la Resolución 125 que proponía aplicar retenciones móviles a la exportación de granos, lo convirtió en el "hombre fuerte de la oposición política" por ese año. Sin pensarlo se transformó al mismo tiempo en héroe y villano: héroe, para quienes pedían a gritos que se frenara el "atropello político e institucional" del oficialismo, y villano para el oficialismo, ya que se convirtió en un traidor para todo el arco político de la Casa Rosada.
Se trata de Julio César Cleto Cobos, el vicepresidente y titular del Senado nacional, que sin proponérselo se convirtió de un "insípido segundo en el poder presidencial", en un político que se ganó el respeto de un amplio sector de la población cuando optó por sus convicciones, antes que por el interés político del Poder Ejecutivo nacional. Priorizó la paz social y la gobernabilidad. Por eso, fue cuestionada su lealtad.
"Vos me lo pusiste", le reclamó durante un acto, en 2009, la presidenta, Cristina Fernández, a su entonces esposo Néstor Kirchner, porque el desaparecido ex presidente fue el mentor de la incorporación de Cobos como el compañero de fórmula de la mandataria en 2007.
Por estas horas, el radical recuperado intenta explicarse porqué no logró la gloria eterna. Mientras tanto, se dedica a cumplir su tarea en el Senado y a definir cuál será su futuro: la política o el mundo académico.
"Estamos preparados para ejercer el poder, pero sanamente. Debemos ejercerlo convenciendo, no imponiendo. Respetando a las instituciones, respetando al que piensa distinto", se expresó Cobos en agosto de 2010, cuando en un congreso de su partido aprobó la fusión de Confe (Consenso Federal) con la UCR.
Al vicepresidente, el propio radicalismo le bloqueó el camino hacia la candidatura presidencial, en beneficio de Ricardo Alfonsín. Nunca le iban a perdonar su infidelidad de años atrás, cuando se entregó con los brazos abiertos a Kirchner.
No pudiendo, entonces, ir por el premio mayor, Cobos se autoexcluyó del proceso electoral. Una decisión personal.
Así fue como el vicepresidente se bajó de la interna radical cuando se discutía la postulación a la Presidencia. También se bajó de su posible candidatura a gobernador, y a diputado y senador nacional por Mendoza, y de cualquier postulación y cargo político. No está en ninguna lista y no es ni será candidato a nada. La lealtad ciega no paga. (Especial)