¿Cuántas veces recorriste la ruta 307 hacia Tafí del Valle? ¿Cuántas veces admiraste la generosa vegetación selvática? Pero, ¿te enteraste alguna vez de que ese camino forma parte de un Reserva Natural? No son muchos los tucumanos que conocen esta historia.
Desde el kilómetro 20 hasta el 38, a lo largo de toda la ruta se encuentra la Reserva Natural Los Sosa. Para conocerla fue imprescindible la guía de Rodrigo Ordóñez, de la fundación ProYungas. Ese organismo lleva adelante un proyecto de puesta en valor que será financiado mediante la Ley de Bosques.
No hay carteles. Nada que indique que se está transitando por la Reserva. "Una vez hicimos una encuesta en El Indio y el 70% respondió que no sabía que se encontraba en un área protegida", reveló Ordóñez.
Eran las 11. La mañana había amanecido helada y en la ruta la neblina no dejaba ver el cerro. En Famaillá, las esperanzas del equipo (periodista, camarógrafo, fotógrafo, chofer y guía) estaban jugando el descenso. Hubo que hacer un alto y buscar consuelo revolviendo un café.
Con la promesa de Rodrigo de que todo se despejaría, avanzamos hacia Los Sosa. Pasando el puesto de Vialidad, el cielo se abrió de par en par. Al final tenía razón. Eran las 12.
El atractivo principal es el río Los Sosa. Un importante caudal de agua que en tiempos de crecida arrastra rocas de gran tamaño. A lo largo del camino hay dos paradas claves: la primera es una explanada en el kilómetro 22 y la segunda es el tradicional Indio.
Frenamos y por un sendero que está frente a la explanada bajamos hasta el río. Silencio. El sonido del agua serpenteando entre las piedras y los pájaros eran la banda de sonido. El sol colándose entre la vegetación creaba un ambiente íntimo entre tanta inmensidad.
Primeros
"La Reserva fue creada en 1940 para preservar la vegetación de yungas, pero además el área en la que luego se construiría la ruta hacia los Valles", comentó Ordóñez. La extensión es de 910 hectáreas.
Tucumán fue pionero en la creación de estas áreas. El trasfondo no es sólo la conservación, sino el afianzamiento de la soberanía nacional. De hecho, uno de los primer Parques naturales fue el Lanín, en Neuquén, en 1937. Y se ubica en el límite con la cordillera de Los Andes. "Los primeros Parques de Argentina se delimitaron en las fronteras para resguardar el límite nacional", comentó.
Vale la pena frenar un minuto para sentarse y admirar lo que rodea. Resulta llamativo vivir tan cerca -la ciudad está a un puñado de kilómetros- y no conocerlo. Claro que falta la infraestructura necesaria como para que el lugar sea aprovechado por el visitante. "La idea es colocar merenderos, una baranda para frenar el acceso al río y carteles informativos", explicó Ordóñez.
En El Indio, el mirador ofrece una vista privilegiada. La intervención del hombre, sin embargo, afea el entorno. Los baños químicos, la mole de cemento destinada a los puestos de artesanías y los carteles rotos son un punto flojo.
Son mumerosas las Reservas y y los Parques tucumanos (ver "Para conocer"). Ya lo sabés: Los Sosa es una de esas maravillas, tan nuestras.