Una cuestión de horarios.- "Hay un problema de horarios con los patrullajes. Yo salgo a acompañar a mi hija a la parada del colectivo todos los días a las 6.30, y a las motos recién las veo desde las 7.45. Hay horarios en los que mucha gente sale a tomar el colectivo, en los que se tiene que reforzar la seguridad", protestó Roberto.

Motos y carritos.- "Una de las cosas que se tienen que controlar son los motociclistas, que circulan a mucha velocidad, y los carros tirados por caballos. Nadie sabe quiénes son ni qué hacen, y eso nos da miedo", manifestó Lucrecia, una vecina que vive en el barrio Kennedy.

Un problema municipal.- "La vez pasada iba hasta la agencia de quinielas que está en la Bulnes, porque yo siempre juego un numerito, y me volví porque estaba muy oscuro. La municipalidad tiene que mantener el alumbrado público", comentó Silvana. Fue avalada por Carlos, que pidió que instalen lomos de burro. "Desde que pavimentaron empezaron los motociclistas a pasar a toda hora. Poner lomos de burro ayudará, porque si arrebatan, no les será fácil escapar", dijo el vecino.

Colaboración vecinal.- "A veces los mismos vecinos no ayudan a combatir el delito. Hay un hombre que deja estacionados los camiones en la calle toda la noche, y los ladrones se esconden ahí. Hay gente a la que la sorprendieron chicos que salieron de abajo de las ruedas. Es necesario que todos colaboremos", expresó un jubilado, que pidió mantener reserva de su nombre.

Con rejas en las puertas.- "Es difícil vivir enrejados. Yo atiendo el negocio así, y he disminuido las ventas porque la gente, o le parece que la panadería está cerrada, o tal vez le molesta que lo atendamos a través de las rejas. Espero que esto cambie. Parece que hay buena predisposición de la Policía, y eso también hay que decirlo. No sólo lo malo, sino también lo bueno", manifestó Marcia.