¿Quién hubiera sido tan ingenuo de creer lo contrario? El paso del tiempo no ha amainado la maldad de Gargamel. No. El villano por excelencia de Los Pitufos vuelve a las pantallas completamente fuera de sí y, esta vez, su iniquidad no conoce límites. No la conoce literalmente: en una de las tantas persecuciones a sus enemigos azules, los hace traspasar las fronteras de la aldea que los alberga desde hace más de 50 años. Pitufina, Gruñón, Fortachón, Bromista y el resto de la troupe caerán entonces en el país donde aparecen todos los seres que provienen de zonas misteriosas: Estados Unidos. Precisamente, en Nueva York, nuevo escenario de las aventuras de los personajes que en 1958 dio a luz la mano del dibujante belga Pierre Culliford, alias Peyo.
Ese es el argumento que da inicio a "Los pitufos", la película que hoy llegará a las salas tucumanas para unir a dos generaciones: aquellos que disfrutaban de la serie que la televisión popularizó en la década del 80 y a los más chicos, que descubrirán a los "suspiritos azules" a partir de este estreno. Habrá más para ambos: el filme está realizado en formato 3D, lo que reforzará la invocación de la nostalgia en unos y permitirá a los segundos inspeccionar con más profundidad el mundo de los protagonistas. Así las cosas, quedará en estas criaturas "altas como tres manzanas", como las definió su partero, colmar las expectativas de un lanzamiento que fue anunciado bajo el calificativo de "muy grande".
En Nueva York, los pitufos se perderán, se confundirán entre los autos, se llevarán algunos sustos, pero fundamentalmente harán algo que nunca antes: mantendrán contacto con los humanos. En efecto, una importante parte de la historia trata de cómo la llegada del grupo a la vida de un matrimonio es el detonante de una serie de logros y buenos augurios para la pareja. Todo esto, claro, mientras el brujo Gargamel -eternamente acompañado del perverso gato Azrael- los busca entre rascacielos e impactantes marquesinas.
Mitos e incógnitas
"Los pitufos" llega a la pantalla grande con un objetivo altruista: intentará deslegitimar una buena cantidad de mitos que se tejieron alrededor de la serie a lo largo de estos años, como que los personajes traen mala suerte o que representan los ideales marxistas (porque viven en una sociedad utópica sin dinero ni religión). Respecto de esto último, Jordan Kerner, productor de la película, opinó que ese es un debate pasado de moda. "Son la analogía de una nación y enfatizan la importancia de la cooperación", consideró.
Además, se entregará las respuestas a incógnitas que han desvelado durante décadas a los seguidores de la tira. Se sabrá, por ejemplo, que Papá Pitufo tiene 546 años o que el grupo mantiene su piel azul a base de arándanos. También se develará, al fin, por qué Gargamel los odia tanto: husmeando en la historieta original, los autores encontraron que la furia del brujo se sostiene en que los pitufos constituyen la familia que él, pese a la complicidad de Azrael, nunca ha formado. También aparecerán otros pitufos nuevos, como "El escocés".
Hay otra sorpresa: bajo la caricia de la tridimensión, los espectadores descubrirán a una Pitufina sexy y coqueta, que incluso confiesa "besé a un pitufo y me gustó". Pero también se remontarán a un pasado insospechado de la heroína azul: según la mitología pitufa, ella es creación del mismísimo Gargamel, que pretende usarla como un imán para atraer a los integrantes de la aldea y luego atraparlos. Sin embargo, una vez mezclada en la comunidad, Papá Pitufo le hace tomar una poción mágica que le otorga el carácter benigno que enamora a sus compañeros.
Con esos detalles, los responsables de la película intentaron volver a la trama que relataba la historieta originaria, antes de que sea llevada a la televisión. "En los libros de Peyo encontramos mayor profundidad para los personajes. La visión de Hanna-Barbera -la encargada de animar los dibujos- es más suave e idílica y, para sostener tantos capítulos, agregó elementos que no responden al espíritu original", explicó Kerner.
Tan interesantes como esos condimentos son las voces detrás de los dibujos, como la de Katy Perry (que interpreta a la Pitufina), la de la colombiana Sofía Vergara o la de Jonathan Winters como Papá Pitufo. El resultado es un cóctel de acción, ternura y melancolía compactado en frasquitos azules.