BUENOS AIRES.- Empezó en febrero como un juego. El adolescente creó un perfil falso de una joven empresaria en la red social Facebook. Comenzó a tener amigos virtuales, entre los que se encontraba un muchacho de provincia de Buenos Aires, con quien intercambió mensajes amorosos. La broma terminó con la simulación de un secuestro, que movilizó a la Policía de dos provincias, y el intento de extorsión al "amigo" virtual, al que le exigió $ 100.000 de rescate.

Después de una investigación encabezada por el fiscal federal Paul Starc, llegaron hasta al adolescente en el pueblo cordobés de Ischilín, cerca de la frontera con Santiago del Estero, y desbarataron su maniobra.

El adolescente había inventado un perfil de Facebook llamado "Antonella", en el que colocó la foto de la novia de un pariente. En los datos subidos a la red social, la falsa mujer se presentaba como una empresaria hotelera de 26 años.

En poco tiempo cosechó una gran cantidad de amigos, en su mayoría hombres. "Antonella" entabló una relación amorosa con un joven de 20 años, de la localidad bonaerense de Pablo Nogués, que hace poco tiempo había sido operado por un tumor en un testículo. El muchacho y la falsa mujer intercambiaron mensajes amorosos y eróticos, hasta que decidieron encontrarse en Pablo Nogués.

"Antonella" le transmitió al joven, a través de la red social, que había descendido en Aeroparque y que había abordado un Citröen C3. Luego, varios jóvenes la habrían secuestrado. Desde su pueblo, el adolescente llamó al muchacho y, simulando ser uno de los secuestradores, le exigió el pago del rescate si no quería que violaran y mataran a la joven empresaria. El muchacho denunció lo ocurrido a la Policía, y dijo a los investigadores que la chica había sido secuestrada en la intersección de Los Olivos y ruta 197.

Los policías iniciaron una exhaustiva investigación, en la que contaron con al colaboración de agentes del Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE), que incluyó rastrillajes para tratar de dar con el Citröen y el detalle de los vuelos llegados desde Córdoba ese día a Aeroparque. No obstante, la pista que dio sus frutos fue el rastreo de las llamadas extorsivas realizadas desde un teléfono celular, que permitió llegar hasta Ischilín. En ese lugar, abordaron al adolescente cuando salía de la escuela. El chico confesó que había urdido el falso secuestro, y la historia que había inventado se derrumbó. (NA)