BUENOS AIRES.- A los pocos minutos de que se conocieron los primeros cómputos oficiales y de que el kirchnerismo reconociera la derrota y el triunfo contundente que le permitió a Mauricio Macri (PRO) ganar el balotaje porteño y la reelección como jefe de Gobierno, su figura política y el caudal de votos que representa se convirtieron en el dirigente político a buscar por parte de los principales candidatos presidenciales con miras a las primarias del 14 del corriente, y a las elecciones generales del 23 de octubre. Macri superó a Daniel Filmus (Frente para la Victoria) por un 64,3% de votos contra 35,7%.
Ante la tendencia irremontable, la presidenta, Cristina Fernández, fue la primera funcionaria de la administración "K" en llamar por teléfono a Macri para felicitarlo por el resultado. Luego se sucedieron las llamadas del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y otros funcionarios. También lo felicitó el senador Filmus, que aceptó estoicamente la derrota y enfrentó una segunda vuelta haciendo campaña a pulmón, con escaso apoyo de la Casa Rosada.
La jefa de Estado no tuvo el mismo gesto el domingo 24, luego del triunfo del sector que lidera el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner. Y tampoco felicitó a ningún otro gobernador opositor que ganó en su provincia.
¿Es un gesto o especulación política? Ambos interrogantes son válidos. La Presidenta de alguna forma está reconociendo que el Gobierno nacional se equivocó en la estrategia electoral en la Ciudad de Buenos Aires. La jefa de Estado necesita sumar votos en la interna abierta del 14 de agosto y todo gesto puede sumar, especialmente cuando los comicios nacionales de este más se van a convertir en una verdadera encuesta sobre las preferencias políticas de los argentinos, respecto de los candidatos presidenciales.
Diálogo abierto
Macri aseguró anoche que a partir de hoy trabajará para dialogar "con todos los candidatos a Presidente", incluida la propia jefa del Estado, a los fines de conversar sobre las propuestas de gestión de los diferentes partidos políticos. "El diálogo no necesariamente debe terminar en un acuerdo electoral", aclaró el jefe de Gobierno, dejando abierta la posibilidad de que el PRO finalmente no respalde ninguna postulación para el 23 de octubre. Ayer deslizó que los votos que consiguió para ser reelecto no pertenecen al PRO, con se ata las manos para una definición política.
"La Argentina necesita que todos dialoguemos. A partir de mañana (por hoy) me comprometo a hablar con todos los candidatos", señaló Macri. "La Argentina pide que vayamos más allá de nuestras diferencias, que no se gobierne con soberbia y narcisismo", dijo, y puntualizó que "la historia se construye con gestos de grandeza".
"No están mal los acuerdos electorales; debemos buscar las cosas en las cuales trabajar juntos, podemos y debemos hacerlo", dijo anoche en su primera conferencia de prensa como reelecto jefe de Gobierno de la Ciudad. "Escucharemos qué nos propongan, pero queremos y defendemos las políticas que respeten la ley, que sean amantes de la libertad y de la diversidad; estos serán los elementos que tomaremos en cuenta a la hora de elegir a quién apoyamos", señaló.
La oposición mira y saluda a a Macri por la victoria que obtuvo y porque puede ser un buen socio político y electoral. (DyN-NA-Especial)