BUENOS AIRES.- "¿Cómo está doctor?" "Muy bien, muy bien". ¿"Cómo está observando la economía? ¿Cree que habrá algún cimbronazo"? "No creo que haya contratiempos, el Gobierno va a tratar de mantener la calma hasta las elecciones. No creo que haya una explosión". "¿Y después?" "Después, el que gane va a tener que hacer un trabajo muy delicado y una tarea impresionante. La herencia que deja este gobierno es muy complicada, muy difícil de solucionar sin episodios traumáticos. Va a ser muy difícil, aun cuando gane el oficialismo. Permítame, lo tengo que dejar, tengo un asunto urgente que atender". "Adiós doctor". "Que le vaya bien".
Este diálogo circunstancial con un ex ministro de Economía ocurrió en una calle del microcentro porteño, al mismo tiempo que se sucedían protestas callejeras.
Lo cierto es que doblando la mitad del año, el país está inmerso en un proceso electoral que se va dando a cuenta gotas con comicios distritales, que van marcando tendencia y que desembocarán en una reñida disputa en octubre.
Mientras tanto, la economía deambula sin rumbo y sin conducción. La opacidad del Palacio de Hacienda es notoria y el ministro de Economía en las sombras, Guillermo Moreno, hace y deshace a su antojo, basado en principios de economía de la década del 50.
La sumisión del Palacio de Hacienda a los mandatos del secretario de Comercio quedó plasmada esta semana cuando Moreno acordó con el gobernador Daniel Scioli la liberación de 300.000 tn de trigo, luego extendidas a 450.000 tn, apenas un 3% del saldo exportable. Esto obligó a los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Agricultura, Julián Domínguez, a hacer el anuncio oficial, 24 horas después, para evitar el ridículo. Una muestra más del desorden en el cual está inmersa esta administración.
Grave lastre
Salvando estas desprolijidades, el Ejecutivo está dejando un lastre más grave en materia diplomática y comercial: mientras el mundo necesita alimentos baratos para salvar millones de vidas, la Argentina cierra sus exportaciones a un alimento de alto valor nutricional como el trigo. Once millones de personas en riesgo de muerte por falta de alimentos en Somalía, más de 1.000 millones de personas en el mundo sumidas en la pobreza e indigencia están clamando por alimentos.
Tragedia humanitaria
La Argentina domina una cuota importante del comercio mundial de alimentos. El Gobierno clausura el suministro de alimentos al antojo de Moreno, sin atender a la tragedia humanitaria. Una conducta desdeñosa de la Casa Rosada. En la diplomacia internacional, estas conductas no son gratuitas y mucho menos, se olvidan. En algún momento, el mundo le va a pasar factura a la Argentina.
Mientras tanto, sin dejar de alcanzar su objetivo de dañar la economía, el Ejecutivo alimenta la inflación, que despertará con violencia el día después.
El efecto propaganda de las reservas se esfuma al compás del endeudamiento del Tesoro y del Banco Central. Con la utilización de las reservas para el pago de la deuda -FMI, bonos y adelantos transitorios-, el Tesoro empapeló al BCRA con bonos impagables por casi U$S 40.000 millones. Esta política de "desendeudamiento", otra ficción, deja al BCRA tambaleando y a los argentinos que tienen pesos en el bolsillo, con estampillas de colores.
El pago al Fondo Monetario canceló la deuda más barata y menos exigible: le costó U$S 9.500 millones al BCRA, por el cual recibió un bono a 2016 no negociable en el mercado. En otros términos un "pagadios".
Los vencimientos de la deuda de 2010 y 2011 totalizan unos U$S 17.500 millones con sendos bonos del Tesoro. Los adelantos transitorios al Tesoro totalizan unos U$S 11.000 millones.
Tipo de cambio
Al mismo tiempo, "otra genialidad" del Ejecutivo le impuso al BCRA mantener un tipo de cambio ficticio que hoy ya está lejos de ser competitivo y que le significó a la autoridad monetaria un aumento de su pasivo en unos 22.000 millones de dólares en Lebac y Nobac, y que le cuestan por año unos U$S 2.800 millones por intereses.
A esto debe añadirse unos 5.000 millones de dólares de deuda con el BIS, pases con el sistema financiero por unos U$S 2.000 millones, una base monetaria amplia que orilla los U$S 60.000 millones (M2 privado), que sumados los depósitos a plazo se expande hasta los U$S 97.000 millones (M3 privado).
Con todo, y sin contar, los pagos de la deuda ya realizados -la próxima semana habrá que pagar unos U$S 2.800 millones de Boden-, los pasivos monetarios del Banco Central se aproximan a los U$S 129.000 millones contra reservas de U$S 49.000 millones. Es decir, el BCRA sólo alcanza a cubrir 3/8 del total de sus pasivos, deuda exigible a un plazo de un año.
A esta altura, se puede entender por qué hay inflación y por qué hay fuga de divisas. ¿No se entiende? Espere al día después.