La actividad política en Córdoba venía desarrollándose con las expectativas lógicas de la elección provincial que se desarrollará el 7 de agosto venidero. Córdoba no sólo resulta estratégica por ser la segunda provincia en importancia electoral en el país, sino también porque los votantes llegarán al cuarto oscuro impactados por las dos derrotas importantes, y consecutivas, que sufrió el kirchnerismo. Es que la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Santa Fe son dos distritos fundamentales para las apetencias presidenciales de los candidatos en carrera.

¿Y qué sucedió? Nueve días antes de los comicios cordobeses, y luego de un llamativo silencio electoral, la presidenta, Cristina Fernández, ordenó a sus principales "delfines" que expresen su apoyo político a la candidatura de José Manuel de la Sota (Unión por Córdoba) para la Gobernación local.

¿Por qué? Para no sumar una nueva derrota porque, aunque no lo reconozcan públicamente, calaron hondo en el orgullo y en la estrategia reeleccionista de la jefa de Estado las caídas en primera vuelta en la Capital Federal -donde mañana se hará el balotaje y Mauricio Macri podría ser electo por un nuevo período como jefe de Gobierno de la Ciudad-, y en Santa Fe, el domingo último, donde el kirchnerismo quedó tercero.

En Córdoba, el Frente para la Victoria no lleva candidato propio a gobernador para las elecciones del 7 de agosto; y un triunfo de De la Sota, Luis Juez u Oscar Aguad se traduciría en un verdadero "desastre político" para el Gobierno nacional, porque se produciría siete días antes de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias del 14 de agosto. Por eso, el kirchnerismo decidió jugar todas sus fichas a De la Sota.

Pero, ¿acaso no estaban peleados? Efectivamente. Hace 20 días, y luego de varios meses de negociaciones, el kirchnerismo no consiguió la unidad del PJ cordobés de cara a los comicios provinciales. Enojada por el incumplimiento de un compromiso de De la Sota de llevar un vice "K", la mandataria ordenó bajar a todos sus postulantes de la listas de Unión por Córdoba y descartó presentar un candidato propio para la gobernación.

Las negociaciones con el ex gobernador llevaban más de un año, pero se retrasaron con la muerte Néstor Kirchner. En rigor, el cortocircuito definitivo comenzó cuando De la Sota eligió a Alicia Pregno, intendenta de Laboulaye, como compañera de fórmula. "Fue la gota que derramó el vaso", manifestó ese día un kirchnerista cordobés.

"Tenemos una alianza táctica con De la Sota. Como está técnicamente empatado con Juez, nosotros le aportamos los votos necesarios para que gane. Él retiene Córdoba para el peronismo y nosotros nos anotamos una victoria en una provincia grande y frenamos la tendencia opositora en Capital y Santa Fe", dijo una fuente del FpV de la provincia mediterránea.

Hay más

"Como peronista, si fuera cordobés, votaría por De la Sota", confió el senador "K" José Pampuro, que ayer se sumó a la "sorpresiva" adhesión de Daniel Scioli, del jueves pasado. Pero el cordobés también sumó los apoyos del ex presidente Eduardo Duhalde y el ex gobernador de Santa Fe, Carlos Reutemann, quienes salieron a respaldar a De la Sota. "Santa Fe y Córdoba son provincias gemelas", dijo el ex corredor de autos.

Cristina se sumó al "carro" aparentemente triunfal que conduce De la Sota. Pero. ¿el apoyo "K" lo ayuda o lo perjudica al cordobés? El supuesto "voto bronca" contra el kirchnerismo, ¿se distribuirá entre Juez y Aguad? El misterio se develará el domingo 7 de agosto.