PARIS.- Investigadores franceses dijeron que la tripulación de un avión de Air France que se precipitó hace dos años en el océano Atlántico durante un vuelo de Río de Janeiro a París ignoró repetidamente alarmas de pérdida y no siguieron los procedimientos. El reporte de la Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA) sobre los últimos minutos del vuelo AF 447 determinó que los pilotos no discutieron las alarmas de "entrada en pérdida" mientras su Airbus descendía 38.000 pies y se estrellaba en el Atlántico a una velocidad de 200 kilómetros por hora matando a todos sus ocupantes.

La autoridad francesa BEA emitió 10 nuevas recomendaciones para evitar que se repita ese tipo de accidente, en el que murieron 228 personas. Las sugerencias incluyen más entrenamiento para pilotar manualmente, una habilidad que los críticos de la industria dicen que está desapareciendo por culpa de las computadoras.

La reconstrucción del accidente, basada en la información de las cajas negras recientemente recuperadas, confirmó una investigación previa de que los pilotos respondieron a la alarma de pérdida haciendo algo que dejó boquiabiertos a los expertos: subiendo la nariz del avión, en lugar de bajarla como recomiendan los manuales de vuelo.

Una pérdida aerodinámica, que no tiene que ver con un paro de motores, es una situación peligrosa que ocurre cuando las alas no son capaces de sustentar al avión. Los manuales exigen responder bajando la nariz del avión para capturar el aire en un mejor ángulo. "La situación era salvable", dijo Jean-Paul Troadec, director de la entidad conocida como BEA, en una rueda de prensa cuando le preguntaron si la tripulación pudo haber estabilizado la aeronave después de que se congelaron sus sensores de velocidad.

Troadec anunció la creación de un panel de expertos, que incluirá a psicólogos y expertos en aviación, para estudiar por qué los pilotos reaccionaron del modo en que lo hicieron. Se espera un informe final para este año.

El informe preliminar dado a conocer ayer, basado en un estudio detallado de las cajas negras, reveló que los pasajeros no recibieron ninguna advertencia mientras los pilotos luchaban por controlar el avión en medio de una turbulencia en las primeras horas del 1° de junio del 2009. El informe aumentó las tensiones entre Air France y Airbus, sobre si el accidente debe ser atribuido a fallos de los pilotos o a problemas con los equipos de vuelo.

"En este punto no hay razones para cuestionar la capacidad técnica de la tripulación", aseguró Air France en un comunicado, culpando a las "engañosas paradas y arranques de las alarmas de pérdida" por complicar su análisis de la situación. Sin embargo, expertos en aviación dijeron que hasta el momento la evidencia deja pocas dudas respecto a que los pilotos no reaccionaron correctamente. "Parece obvio que la tripulación no reconoció la situación en la que estaban, por la razón que sea, y más entrenamiento podría haber ayudado", aseguró Paul Hayes, director de la consultora británica Ascend Aviation. La entrada en pérdida de un avión comercial es inusual, más aún a alturas elevadas, por lo que los investigadores aclararon que existe poco o nada de entrenamiento ante ese tipo de emergencia.

Entre los 216 pasajeros y doce tripulantes que iban a bordo del aparato figuraban 73 franceses, 58 brasileños y 26 alemanes. Los familiares esperan para octubre la identificación completa de los 154 cuerpos recuperados del fondo del océano. (Reuter-AFP)