Un living sin alfombra es como una ventana sin cortinas. La carpeta o la moquette le dan un toque de calidez a los espacios. Pero no sólo es un efecto visual, sino también real y necesario en esta temporada fría del año.
Si bien la paleta de colores es infinita, la elección debe hacerse en contraste para que resalten los muebles. "Sin embargo, se prefieren los colores más tranquilos como el crudo, el chocolate y el beige en tonos lisos, o las combinaciones con negro, rojo y marrón, que son los más sufridos", recomienda la diseñadora Eugenia Dumit. Pero la última moda son los motivos geométricos. "Ahora tenés un muestrario con todos los modelos y vos podés elegir el color que más te guste, e incluso en la combinación que se te ocurra", cuenta entusiasmado Omar Farhat. Esta colección de Vanina Mizrahi se exhibirá en Espacio Dar, que se presentará a fines de agosto en San Martín 730.
La textura también es importante. Las alfombras de pelo largo son más mullidas y acogedoras, pero también más difíciles de mantener. Las de pelo corto son livianas y se limpian fácilmente.
También hay diferencias en cuanto a la calidad de los materiales. Las alfombras de lana son suaves y óptimas para el living y los dormitorios. En cambio, las de fibras naturales como el sisal o el yute son más resistentes y aptas para espacios rústicos o con un toque oriental. Las fibras sintéticas son las más recomendadas para espacios de alto tránsito, como oficinas o lugares públicos, por su gran resistencia.