Los mercados ya dieron su veredicto. Las Bolsas asiáticas que ya cerraron la semana y -hasta ahora- Wall Street y Europa creen que, por más que Estados Unidos acuerde, de última hora, ampliar el límite del endeudamiento, inexorablemente la principal economía del planeta va hacia una baja de su nota crediticia. Y en China reina el pesimismo: son los principales tenedores de bonos soberanos estadounidenses.
Estados Unidos crece menos de lo esperado por el mercado. Su Producto Bruto Interno (PBI) se desacelera y sólo se expandió un 1,3% interanual en el segundo trimestre, según cifras oficiales, casi medio punto menos de lo previsto por los analistas.
La impotencia por llegar a un acuerdo con los republicanos ha llevado hoy al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a pedir públicamente a los ciudadanos de ese país que le exijan a los parlamentarios que voten la ampliación antes del 2 de agosto, fecha tope. Pide que mantengan “la presión en Washington” para que los políticos logren un acuerdo. Después será tarde y el país puede caer en una de las debacles más importantes y que puede arrastrar al resto del mundo. "Esta crisis no es como terremotos o ataques terroristas; esta es una que podemos solucionar con un simple voto", dijo esta mañana en un mensaje televisado. "Si EEUU no encuentra un plan, podremos perder la triple A", reconoció, frente a las amenazas de las agencias de calificación.
Las redes sociales están marcando una nueva revolución, la de un país que no quiere caerse por el precipicio financiero, por haber gastado mucho más de la cuenta y no poder pagar el resumen de su tarjeta de crédito a fines de mes, como lo venía haciendo. En esas redes, la población está descargando su parecer por la acción y por la omisión de sus autoridades. "Lo que está claro ahora es que cualquier solución para evitar el incumplimiento debe ser bipartidista", manifestó Obama en la Casa Blanca. “Se está acabando el tiempo”, planteó el jefe de Estado, que el próximo 3 de agosto cumplirá 50 años.
El mundo sólo espera que aparezca el mote de la nueva crisis. Como antes lo fueron el efecto "Tequila" mexicano, el "Tango" argentino o, más recientemente, el colapso de "Lehman Brothers", en 2008. LA GACETA ©