Hay que hacer un esfuerzo grande para no caer en la trampa: lo de "vaga" no alude a la vagancia, por más que su música sea especial para conquistar chicas hippies (o jipis, como dice Capusotto) en un viaje, de mochilas por supuesto. O que la historia de la banda haya empezado en unas distendidas vacaciones en las playas uruguayas de Cabo Polonio, en 2007. No, la onda no es "vaga" por la vagancia, sino por la vaguedad, por la imposibilidad -y la inutilidad- de definir su estilo.

En Buenos Aires hacen capote: de ser una bandita que era feliz con que unas cuantos locos sensibles bailaran en fiestas de amigos, pasaron a juntar más de 1.000 personas en locales del barrio top de Palermo, donde la simpleza de este quinteto de voces y de instrumentos desenchufados empezó a cotizar en alza y a ponerse de moda.

El miércoles, justamente, tocaron en Groove como parte del cierre de una gira que los llevó por varias provincias. "Nos vamos a tomar unos 20 días para descansar y esperar que venga la temporada de calorcito, para actuar en lugares al aire libre", le dice a LA GACETA Marcelo Blanco. Él toca la guitarra, el cajón, las maracas y a veces el cuatro venezolano en la banda.

Es la primera vez que Onda vaga (a pleno en la foto) se presenta en Tucumán y lo hace como una de las bandas estrella de la noche rockera del Julio Cultural de la UNT. Por lo que se escucha en las boleterías, es la que más interés despierta entre el público que compra entradas. Es que el boca en boca, la forma en la que este rejunte de músicos de los más antagónicos estilos se hizo conocer, también llegó a la provincia y fue bien recibida su presentación.

De todo un poco

Es flamenco, rumba, reggae, algo de rock, a veces hasta un bolero. Es Latinoamérica, Manu Chao, rutas, gente que se encuentra, se entiende y después se pierde. Es música que se siente mejor en un fogón, en un río o en una plaza en la que la ronda está abierta a quien tenga ganas de participar. Más o menos así empezó y quizás el secreto de su éxito sea transmitir esas sensaciones a pesar de los escenarios altos, las luces de colores y los cables que los amplifican.

Los cinco porteños (Nacho Rodríguez, Blanco, Marcos Orellana, Tomás Gaggero y Germán Cohen) cantan a coro e intercambian todos los instrumentos. En su carrera llevan grabados dos discos -"Fuerte y caliente" y "Espíritu Salvaje"- y esta noche quieren hacer un recorrido por ambos.

"No sé qué es lo que gusta tanto, supongo que una mezcla de varios factores, pero en general creo que coincide lo que nosotros queremos decir y lo que la gente quiere escuchar", arriesga Marcelo, aunque no se anima a resumir en pocas palabras aquello que ellos quieren decir. "Me parece que es nuestro estilo relajado que habla de la simpleza de la naturaleza humana; creo que eso es lo que se transmite y lo que pega", dice con vaguedad. Habrá que esperar la respuesta de los tucumanos, que están a punto de conocerlos.

La Sueca
La guitarra no tiene paz con el ska de La Sueca, la banda tucumana que sólo quiere tocar y bailar. Y no le importa dónde: desde “Elegidos” hasta festivales en Buenos Aires, el grupo actúa donde lo llaman. Vienen juntos desde 2008 y tienen editado el disco “Ninguno no sirve”.

Dr. Dambred
Después de un exitoso show homenaje a Coldpay en el Teatro Alberdi, Dr. Dambred mostrará esta noche un trabajo más íntimo, con rasgos de comedy rock, brit-pop, alternativo, jazz, bossa nova y hip-hop. La banda adelantará también temas de su primer disco, actualmente en producción.

La Pacho
La banda tucumana La Pacho subirá esta noche con un repertorio de versiones propias de grandes éxitos del rock nacional y local, temas propios de su primer disco (en producción) y composiciones inéditas. Una versión de “Luna tucumana” será la sorpresa con ritmo de blues y reggae.