Por Diana León Banda - DPA
En 2006, llegó por segunda vez a la Presidencia del Perú, como abanderado del "cambio responsable". Hoy, Alan García deja el poder con una economía en crecimiento pero con amplias críticas por su política social. "No cumplió con el gran desafío que plantearon esas elecciones: combatir la exclusión social y distribuir mejor los beneficios del crecimiento económico. Cinco años después, la agenda sigue siendo la misma", señaló el analista Martín Tanaka.
García no oculta su orgullo al decir que en este quinquenio la pobreza bajó del 44,5% al 31,3%. Las buenas cifras macroeconómicas lo acompañan, pero un tercio de la población no percibe el cambio en su vida diaria. Las zonas rurales siguen siendo las más afectadas por la falta de servicios básicos.
"Su primer gobierno (1985-1990) fue un mamarracho colosal que puso al Perú al borde del colapso: el Estado quebró; el terrorismo no paró de crecer; la hiperinflación fue la segunda más larga de la historia mundial y corroyó las bases sociales, y la corrupción batió récords que sólo fueron superados por el fujimorismo, herencia que dejó su incompetencia", dijo el analista Augusto Álvarez Rodrich.
El Presidente aseguró que había aprendido de sus "errores de juventud". Muestra de su nueva actitud fue su relación hacia los tratados de libre comercio; aunque como candidato los cuestionó, desde su cargo inició una política aperturista en la que se suscribieron acuerdos con Estados Unidos, China, la Unión Europea y Japón, entre otros. Esos giros políticos lo ubicaron a los 62 años más a la derecha, en contraste con los principios populares de su Partido Aprista Peruano, el más antiguo y disciplinado del país.
El mandatario imprimió a su Gobierno una gran habilidad para el manejo político mezclado con una oratoria imparable que lo hizo caer, en más de una ocasión, en dimes y diretes con sus pares de la región. Incluso su personalidad fue reseñada en un cable de Wikileaks, donde funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Lima dijeron que tenía un "ego colosal".
En las últimas semanas se ha visto a García en incontables inauguraciones de proyectos monumentales como el tren eléctrico, el llamado Cristo del Pacífico, la renovación del Estadio Nacional, hospitales y carreteras. Sin embargo, se le critica que varias de los proyectos aún no están concluidos. "El problema es que su gran interés por la obra pública fue inversamente proporcional a su interés por el fortalecimiento institucional. La corrupción y la impunidad crecieron. La seguridad ciudadana aumentó. La educación y la salud públicas siguen siendo una estafa", manifestó Álvarez Rodrich.
En una reciente encuesta de la prestigiosa firma Ipsos Apoyo, el 66% de los encuestados considera a la corrupción como el tema más negativo del Gobierno de García, quien se aleja con el 42% de aprobación (en el peor momento, cayó a un 19%). Sin embargo, diversos analistas no descartan que prepare en estos años el terreno político para su retorno en 2016.