BUENOS AIRES.- Mauricio Macri y Daniel Filmus llegarán al balotaje del domingo con sensaciones y sentimientos totalmente distintos. El jefe de Gobierno con la euforia del desempeño del PRO en Santa Fe y la excelente primera vuelta que hizo, obteniendo casi un 48% de los votos. En cambio, el senador decidió jugarse a una denuncia ante el juez federal Ariel Lijo para que se lo tenga como querellante en la causa en la que se investiga si hubo una campaña "sucia" en su contra en el marco de los comicios porteños. Filmus manifestó estar directa y personalmente afectado por encuestas telefónicas previas a los comicios del 10 de julio.
En tanto, Macri subrayó que la derrota del kirchnerismo en Santa Fe pone en riesgo la reelección de la presidenta, Cristina Fernández, en los comicios del 23 de octubre. Dijo que la posibilidad de un triunfo del oficialismo en las elecciones nacionales está "absolutamente cuestionada", y consideró que la campaña política comenzará después del 14 de agosto. Además, aceptó que pudieron beneficiar al postulante del PRO las declaraciones realizadas por el ex gobernador Carlos Reutemann, quien negó ser kirchnerista.
En la cuerda floja
La estrepitosa derrota de Agustín Rossi en Santa Fe se convirtió en una mochila extra para Filmus, que esperaba oxigenarse con un buen papel del kirchnerismo en Santa Fe para la gran remontada electoral que debe hacer para el balotaje. Sus chances quedaron reducidas aún más, y su apuesta ligada al planteo judicial.
En ese sentido, el juez Lijo, subrogante de la juez con competencia electoral María Servini de Cubría, deberá decidir si acepta que Filmus sea parte en la causa iniciada por denuncia del vicepresidente del PJ, distrito Capital Federal, Juan Manuel Olmos. (NA-DyN)