Primero fueron las trabas a las importaciones. Y varios sectores industriales pusieron el grito en el cielo porque les complicaba el comercio exterior. Luego el Gobierno diseñó un plan de compensación para equilibrar la balanza comercial. Así, por ejemplo, para que las automotrices pudieran ingresar unidades a la Argentina, debían exportar productos atípicos para esas actividades. Porsche, en marzo pasado, prometió compensar el ingreso de un centenar de automóviles con la venta en el extranjero de vinos de alta gama. Algo similar hizo la automotriz surcoreana Hyundai que debió hacer una alianza con la Bodega Dante Robino para distribuir y vender sus vinos en Corea del Sur y la India. La automotriz reducirá sus importaciones y exportará maní, vinos, biodiesel y harina de soja por más de US$ 157 millones con destino a Vietnam.

Las empresas importadoras de vehículos y terminales automotrices radicadas en el país, podrán importar en dólares la misma cantidad que lo que exporten; si bien cuentan con un año para lograr esa relación uno a uno, señaló en su momento el Ministerio de Industria, a cargo de Débora Giorgi que, junto con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, promueven esta suerte de trueque en el comercio exterior. Algo similar se le planteó a los importadores de maquinaria agrícola y fabricantes nacionales equilibrar este año el déficit comercial de US$ 450 millones que tiene el sector en tractores, sembradoras y pulverizadoras. Ahora, Adidas hará lo propio: a cambio del ingreso de zapatillas, ofrecerá afuera muebles y hasta bolsos de cuero argentino.

La política impulsada por el Gobierno nacional sostiene que las importaciones podrán compensarse con exportaciones hechas hasta el 31 de marzo de 2012. Incluso, se permite una alternativa de aporte de capital a la propia importadora, por la cantidad adquirida al exterior, señalan desde el Ejecutivo.

Los expertos consultados por LA GACETA consideran que este tipo de medidas son circunstanciales con las que el Gobierno nacional intenta sostener el superávit comercial. "Hay que analizar cada caso en particular, pero no creo que el sistema sea muy efectivo y que deba mantenerse en el tiempo. Muchos, incluso, ignoran cómo funciona el esquema", señaló el economista Fausto Spotorno, de la consultora Orlando Ferreres y Asociados. Que una importadora se conecte con un potencial exportador no hace al conjunto de la operación, acotó.

Según el economista jefe de la consultora Abeceb.com, Mariano Lamothe, este sistema de compensación es una suerte de acuerdo de palabra. "Los importadores buscan algún exportador y tratan de colocar en el mercado algo que no hay en el país, con cupos para importar", indicó.

Exentos a este esquema están los sectores que tienen vinculación con insumos intermedios para la industria y los relacionados con la energía. "Está claro que esto no debe ser una política de largo plazo. Tal vez llegue a sostenerse por un año o dos más, mientras tanto el Gobierno tratará de estabilizar la balanza comercial", puntualizó.