BELGRADO.- Sus últimas escalas en Serbia fueron una visita a su madre enferma en Novi Sad, al norte de Belgrado, y a la tumba de su padre, fallecido mientras él estaba prófugo. Luego, Goran Hadzic fue extraditado ayer a La Haya, donde será juzgado por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) por 14 cargos, entre los que se destacan crímenes contra la humanidad y de guerra. El último líder serbio acusado de genocidio contra los croatas fue detenido el miércoles tras permanecer siete años fugitivo por delitos cometidos durante la Guerra de los Balcanes (entre 1991-1995) con su captura, Serbia cerró la lista de 44 personas cuya detención reclamaba el TPIY. Hace dos meses, el Gobierno de Belgrado había enviado a La Haya a Ratko Mladic, ex jefe militar de los serbios de Bosnia, tras 16 años de emita una orden en su contra. Hadzic, de 52 años, renunció a presentar una apelación contra su extradición. Antes del vuelo, recibió su ex compañera y a la hija que tuvieron juntos. Su esposa, su hermana y su hijo ya lo habían visitado previamente. Sobre el ex presidente de la autoproclamada (y efímera) República Serbia de Krajina en territorio croata pesa la masacre de más de 200 civiles en Vukovar, y actos de persecución, deportación forzosa y una campaña de terror contra todas las personas que no fuesen serbias dentro del área. Los croata recuperaron los territorios de Krajina después de la guerra. Serbia aspira a convertirse en candidata a la adhesión a la Unión Europea. La detención formaba parte de las condiciones para ser aceptada. (Especial-AFP-DPA-Télam)